Milei y Kast discuten nueva ruta marítima entre Chile y Malvinas
En medio de una tensión diplomática, el presidente argentino Javier Milei se reunió con su par chileno José Antonio Kast para abordar una nueva ruta marítima a las Islas Malvinas. A pesar de las quejas sobre actividades unilaterales, ambos países avanzan en este proyecto, que promete impactar en la economía regional.

El pasado 3 de septiembre de 2026, el presidente argentino Javier Milei se encontró con José Antonio Kast, presidente de Chile, en un contexto de creciente tensión por el uso del Estrecho de Magallanes. Esta cumbre se produjo horas después de que se conociera el avance de una nueva ruta marítima que conectará Chile con las Islas Malvinas, promovida por autoridades chilenas y británicas.
Esta nueva ruta, que se prevé iniciar en noviembre, busca facilitar el comercio y el transporte hacia el archipiélago. De acuerdo a Claudio Radonich, alcalde de Punta Arenas, la economía del sur de Chile sufrió un impacto considerable desde que en 2011 el Mercosur prohibió la entrada a puertos de barcos británicos, lo que generó pérdidas estimadas en US$300 millones.
La Corporación de Desarrollo de las Islas Malvinas ya firmó un contrato con la naviera chilena Eastern Island para asegurar la implementación de esta conexión. Se espera que, el 28 y 29 de septiembre, una delegación británica llegue a Punta Arenas para mantener encuentros comerciales con proveedores chilenos, lo cual resalta el interés mutuo por reestablecer esta relación marítima.
El interés de Chile en reiniciar los lazos marítimos con Malvinas se ha reafirmado con la intención de generar acuerdos que beneficien a ambos lados del estrecho. Radonich mencionó que los británicos aportarían US$20 millones anuales, lo que sería favorable para la economía local. Asimismo, el tipo de carga que se prevé transportar incluye desde gas licuado hasta productos de construcción, lo que diversifica aún más las posibilidades comerciales.
Actualmente, los habitantes de las islas dependen de una sola conexión marítima hacia Montevideo, lo que implica un viaje de aproximadamente 2.000 kilómetros. Con la apertura de la nueva ruta hacia Punta Arenas, esta distancia se reduciría a la mitad, facilitando así los envíos y aumentando la eficiencia del comercio entre las regiones.
A pesar de la controversia y los conflictos diplomáticos derivados de la cuestión de soberanía sobre las Malvinas, ambos gobiernos han manifestado que ratificarán el proyecto y que la navegación no provocará tensiones adicionales, ya que el barco involucrado en la iniciativa no será de origen británico.
La situación pendiente mantiene en vilo tanto a autoridades chilenas como argentinas, ya que la respuesta de Milei y su administración será clave para el futuro de estos lazos marítimos y el impacto económico que puede implicar para la región.