Mortandad de ballenas en Chubut resalta la importancia de las aguas patagónicas
La reciente mortalidad de ballenas francas australes en Chubut ha puesto de manifiesto la importancia del ecosistema marino patagónico para la conservación de esta especie. Las autoridades y científicos investigan las causas, que incluyen una posible infección bacteriana entre los ballenatos.

En los últimos meses, se ha registrado la muerte de cientos de ballenas francas australes en las costas de Chubut, lo que ha despertado la atención sobre el papel crucial que desempeña el ecosistema marino patagónico en la conservación de esta especie emblemática. Greenpeace Argentina ha destacado que las aguas de la región son fundamentales tanto para el apareamiento como para la crianza y socialización de las ballenas con sus crías.
El fenómeno de mortalidad ha sido particularmente alarmante en la Península Valdés y áreas cercanas a Puerto Madryn, donde se encuentra una de las principales zonas de reproducción de la ballena franca austral en el Atlántico Sur. Desde junio, las autoridades y equipos científicos han estado trabajandom para determinar las causas de lo que se ha convertido en una temporada de mortalidad inusualmente alta, especialmente entre los ballenatos, seres vitales para la continuidad de la especie.
Entre las diversas hipótesis que se están considerando, una posible infección bacteriana ha cobrado relevancia. Se ha señalado que esta bacteria es común en el océano y puede ocasionar serias complicaciones en los ballenatos. Sin embargo, hasta el momento no hay pruebas que sugieran que la actividad humana haya influido significativamente en estas muertes, lo que documenta la necesidad de estudios más profundos sobre el entorno marino.
En el primer censo de la temporada 2026, realizado en septiembre, se estimó la población de ballenas en 1.375 ejemplares, de los cuales 409 eran crías. Esta cifra marca una notable disminución en comparación con el récord de 2.110 ballenas registrado en 2025, que incluía aproximadamente 800 crías. Los expertos advierten que es prematuro realizar comparaciones definitivas hasta que se completen las investigaciones sobre las causas de esta mortalidad.
El llamado del ecólogo Matías Arrigazzi de Greenpeace resuena en ese sentido: "Proteger la calidad de su entorno marino es la mejor garantía para asegurar el futuro de la ballena franca austral". Este tipo de mención subraya la importancia de mantener y cuidar el hábitat crítico de la especie, especialmente en un momento en que la mortalidad es motivo de preocupación.
La ballena franca austral visita anualmente las costas argentinas entre junio y noviembre para reproducirse y cuidar de sus ballenatos. Esta especie, que puede alcanzar hasta 17 metros de longitud y pesar cerca de 40 toneladas, ha sido protegida como Monumento Natural Nacional desde 1984, lo que refleja los esfuerzos para preservar su existencia en el ecosistema marino.