Murió un joven de 14 años en un accidente provocado por su padre drogado
Un adolescente de 14 años falleció en un accidente automovilístico en Inglaterra, cuando viajaba con su padre, quien había consumido cocaína y sufrió una crisis epiléptica. El joven iba en camino para reencontrarse con su madre después de varios años de separación y las circunstancias del siniestro han resultado en una condena para el padre.

Ryan-Liam Morgan, de 14 años, murió en un trágico accidente automovilístico mientras viajaba con su padre, Daniel Burba, quien había consumido cocaína. El siniestro tuvo lugar el 20 de abril de 2025 en la autopista M6, cerca de Lancaster, Inglaterra. Burba, al volante, sufrió una crisis epiléptica, lo que provocó que el vehículo perdiera el control y se estrellara contra un árbol. Ryan falleció en el lugar del accidente, mientras que su padre resultó con heridas leves.
La investigación posterior reveló que Burba era consciente de las limitaciones impuestas por sus médicos respecto al uso del automóvil, tras recibir instrucciones de no manejar debido a episodios previos de convulsiones. A pesar de esto, su interés en ver a su hijo provocó que ignorara estas advertencias. Ryan y su padre estaban en ruta para reunirse con Kim Morgan, la madre del joven, con quien Burba había mantenido una relación conflictiva desde su separación cuando Ryan tenía cuatro años.
La madre de Ryan había luchado durante años para restablecer el contacto con su hijo, quien había pasado períodos prolongados con su padre por las restricciones de la pandemia. Cuando finalmente logró una orden judicial que le permitiera recuperar el vínculo, Ryan estaba emocionado por el viaje, que lamentablemente tomó un giro fatal.
Los testimonios de otros automovilistas indicaron que el comportamiento de Burba era errático, incluso antes de subir a la autopista. Diversos conductores reportaron ver a Ryan con una actitud asustada, intentando controlar la camioneta en medio de lo que parecía ser una crisis del padre. Intentaron avisar a los demás conductores sobre la situación, pero el accidente fue inevitable.
Las pruebas de toxicología indican que Burba tenía niveles de cocaína en su sistema que superaban cuatro veces el límite legal para conducir. Consecuentemente, fue condenado a diez años de prisión por la muerte de su hijo. Este caso ha reabierto el debate sobre la responsabilidad parental y la seguridad vial en circunstancias críticas, resaltando la importancia de seguir adecuadamente las recomendaciones médicas y las leyes de tránsito vigentes.