Navitas y Rockhopper incorporan un segundo buque para explorar petróleo en Malvinas
Las empresas Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration confirmaron la adquisición de un nuevo buque para la producción de petróleo en las Islas Malvinas. Con esta inversión, buscan acelerar la explotación de los recursos en la cuenca del yacimiento Sea Lion con miras a iniciar la producción comercial en 2028.

La actividad petrolera en las Islas Malvinas avanza con el anuncio de Navitas Petroleum, empresa israelí, que junto a la británica Rockhopper Exploration ha formalizado la adquisición de un segundo buque flotante de producción, conocido como FPSO OSX-1, por 125 millones de dólares. Este buque se sumará a la unidad existente, FPSO Aoka Mizu, que tiene capacidad para producir 55.000 barriles diarios.
La compra se enmarca dentro de una estrategia más amplia destinada a acelerar el desarrollo del yacimiento Sea Lion, ubicado en la Cuenca Malvinas Norte. Ambas compañías planean aumentar la producción total a 180.000 barriles por día, con un aporte adicional de 125.000 barriles que provendrían del OSX-1, de los cuales 43.750 corresponderían a Rockhopper. El inicio de las perforaciones está previsto para principios de 2027, con el objetivo de comenzar la producción comercial en el primer semestre de 2028.
La hoja de ruta del proyecto incluye el acondicionamiento del muelle y la base en tierra, que se llevará a cabo mientras el Aoka Mizu es reacondicionado en un astillero de Asia. La incorporación del OSX-1 es vista como una forma de mejorar la capacidad de producción y la eficiencia en el desarrollo del Área de Desarrollo Norte (NDA).
En total, se espera perforar 38 pozos en la fase de desarrollo inicial, distribuidos en 20 pozos en la primera etapa y 18 en la segunda. El próximo paso permitirá a Navitas presentar el Plan de Desarrollo al gobierno de las Islas Malvinas para su debida aprobación y realizar la Decisión Final de Inversión (FID) en 2028.
Este avance en la actividad exploratoria se produce en un contexto donde el Reino Unido mantiene el control sobre las Malvinas desde 1833, a pesar de las reclamaciones de Argentina. La explotación de recursos en estas islas ha sido una fuente de tensión entre ambos países, especialmente en lo que respecta al petróleo en la región.
La expectación en torno a este proyecto radica no solo en su impacto económico sino también en su potencial repercusión geopolítica, considerando el interés histórico y estratégico de la región para Argentina y el Reino Unido. En este sentido, la evolución de la actividad petrolera en las Malvinas seguirá siendo un tema relevante en la agenda bilateral mientras se avanza hacia la producción efectiva.