Nepal enfrenta otra avalancha tras tragedias recientes con varios muertos
Un nuevo alud ha sacudido Nepal, causando muertes y desaparecidos, en medio de situaciones climáticas adversas. Expertos advierten sobre la posibilidad de más desastres debido al impacto del calentamiento global en la región.

Nepal ha sido azotado por una avalancha que dejó un saldo de al menos cuatro personas muertas y 12 desaparecidas, solo un mes después de una catástrofe anterior que cobró más de 1.500 vidas. El incidente reciente tuvo lugar en el campamento base del pico Himlung, una montaña que se encuentra a 7.126 metros de altura, cerca de la frontera con el Tíbet. Las difíciles condiciones climáticas, con lluvias y nevadas en el área, han complicado las labores de rescate, lo que agrava la situación de las víctimas y su localización.
Esta avalancha se produce en un contexto donde las autoridades aún están lidiando con los efectos de un devastador alud que tuvo lugar a finales de agosto. En ese evento trágico, más de 1.500 personas perdieron la vida y cerca de 6.000 están reportadas como desaparecidas, lo que destaca la gravedad de la situación en la región de los Himalayas.
Expertos en desastres naturales desaconsejan clasificar estos eventos simplemente como fenómeno meteorológico extremo, ya que subrayan que hay diversos factores confluyendo. Por ejemplo, se ha señalado que el reciente alud no fue provocado por la ruptura de un lago glaciar, sino que fue resultado del colapso de la montaña en sí. Esto sostiene la idea de que la calamidad fue, en cierta medida, previsible.
El grupo de investigación World Water Attribution ha detallado que la catástrofe no se remitió a un solo episodio climático, sino a una serie de interacciones complejas que han debilitado la estructura de la montaña a lo largo de décadas. Las investigaciones apuntan a que el calentamiento global ha acelerado el retroceso de los glaciares, incrementando la inestabilidad en la región montañosa.
Walter Immerzeel, un destacado hidrólogo de la Universidad de Utrecht, ha indicado que la inestabilidad en el terreno se debe al derretimiento del permafrost y los glaciares. Esto ha generado cambios irreversibles en la geografía local y ha aumentado la probabilidad de más avalanchas e incidentes similares. Las imágenes por satélite han revelado movimientos significativos en las laderas montañosas, lo que alerta sobre riesgos adicionales en el futuro.
Los meses de julio y agosto de 2026 fueron testigos de temperaturas récord que, según expertos, han contribuido al debilitamiento del entorno glaciar y mayor predisposición a fenómenos como desprendimientos de rocas y avalanchas de hielo. La región necesita urgentemente un enfoque renovado hacia la gestión de desastres y la adaptación a las nuevas realidades climáticas que enfrenta.
Es fundamental que las comunidades y los gobiernos trabajen en conjunto para prevenir y mitigar los efectos de tales catástrofes en el futuro, asegurando así una respuesta más efectiva y adaptativa a los peligros naturales que amenazan a Nepal.