Neuquén avanza en su transformación bajo la gestión de Mariano Gaido
Desde la asunción de Mariano Gaido en 2019, la ciudad de Neuquén ha experimentado significativas transformaciones en su infraestructura y demografía. La expansión de Vaca Muerta y una intensa obra pública son claves en este proceso de modernización y desarrollo urbano.

La gestión de Mariano Gaido en la intendencia de Neuquén, que inició en diciembre de 2019, ha marcado un periodo de notable transformación para la capital provincial. Con un enfoque en la planificación urbana y la inversión en infraestructura, la ciudad ha cambiado su rostro, adaptándose al crecimiento demográfico impulsado por la actividad hidrocarburífera de Vaca Muerta. Este fenómeno ha traído a un número creciente de familias en busca de las oportunidades que ofrece la región, lo que ha impulsado una presión sobre servicios y servicios municipales.
Gaido ha destacado que su administración se basa en un presupuesto sostenible, utilizando recursos propios para mantener los proyectos en marcha. Esta estrategia ha permitido que Neuquén continúe invirtiendo en infraestructura incluso en un contexto nacional donde la inversión pública ha sido escasa. La capacidad financiera del municipio ha sido fundamental para sostener el desarrollo de obras urbanísticas que han modificado positivamente el perfil de la ciudad.
Uno de los cambios más significativos ha sido la conversión del Paseo Costero en un espacio de integración y recreación, que se extiende por más de 30 kilómetros a lo largo de los ríos Limay y Neuquén. Esta obra no solo ha mejorado la estética urbana, sino que ha revitalizado la relación de los ciudadanos con su entorno natural, transformando áreas que antes eran subutilizadas en centros de actividades turísticas y recreativas.
La evolución de Neuquén también refleja un cambio de estatus al pasar de ser considerada una ciudad intermedia a convertirse en una metrópoli que enfrenta desafíos propios de áreas de mayor tamaño. El crecimiento urbano ha traído consigo no solo oportunidades, sino también la necesidad de un manejo eficiente de la infraestructura y los servicios públicos para que la calidad de vida de los habitantes no se vea comprometida.
Según los análisis, el movimiento municipal ha actuado como un catalizador para la inversión privada, facilitando el desarrollo de nuevos edificios, locales comerciales y proyectos urbanísticos. Esto contribuye a la dinamización del mercado inmobiliario y a la creación de un entorno más atractivo para los inversores.
A medida que la ciudad sigue transformándose, el desafío para la gestión municipal será continuar adaptándose a esta rápida expansión, garantizando que las inversiones en infraestructura y servicios acompañen el ritmo de crecimiento en la población y la economía local.