Nicaragua retira a su embajador en Colombia tras tensiones diplomáticas
El gobierno nicaragüense destituyó a Harold de Jesús Delgado como embajador en Colombia debido a discordias ideológicas y la decisión colombiana de no habilitar embajadas en Managua.

El gobierno de Nicaragua anunció la revocación del nombramiento de Harold de Jesús Delgado como embajador en Colombia, oficializando la medida el 24 de julio de 2026 a través de un acuerdo presidencial. Esta decisión se produce en un contexto de tensiones crecientes entre ambos países, acentuadas por la reciente declaración del nuevo canciller colombiano, Omar Bula Escobar, quien afirmó que Colombia no tendrá embajadas en Nicaragua ni en Cuba, como parte de una política de no legitimación de regímenes considerados autoritarios.
La polémica entre Nicaragua y Colombia cobra relevancia a pocos días de asumir la presidencia en Colombia Abelardo de la Espriella. Durante su campaña, Bula Escobar ya había dejado clara la postura del nuevo gobierno respecto a países con regímenes que violan derechos humanos, citando que no tienen interés en mantener relaciones diplomáticas en esos contextos. En la comunicación oficial se mencionó que la decisión fue resultado de "discrepancias graves" con el gobierno sandinista.
Las relaciones entre Colombia y Nicaragua han estado marcadas por tensiones históricas, incluyendo una disputa sobre la plataforma continental en el Mar Caribe ante la Corte Internacional de Justicia. El presidente saliente de Colombia, Gustavo Petro, había expresado su apoyo a disidentes nicaragüenses y criticado abiertamente el régimen de Daniel Ortega, lo que provocó respuestas duras desde Managua, donde Ortega descalificó a Petro en términos hostiles.
Adicionalmente, el gobierno de Nicaragua no se ha mostrado receptivo a las críticas de Colombia, rechazando las declaraciones sobre violaciones de derechos humanos y la confiscación de propiedades pertenecientes a opositores, como en el caso de la escritora Gioconda Belli. Esta dinámica ha despreciado la posibilidad de un entendimiento favorable entre los dos países.
El nuevo canciller colombiano, Bula Escobar, enfatizó que la estrategia del gobierno se basará en relaciones con países que compartan un compromiso democrático. Relacionándose con Venezuela, el canciller optó por presentar ese vínculo como una oportunidad, sugiriendo un enfoque diferente en comparación con la política hacia Nicaragua y Cuba. Este cambio podría marcar un rediseño en las relaciones internacionales de Colombia bajo la nueva administración.
Mientras tanto, queda por verse cómo se desarrollará la política exterior de Colombia, especialmente en relación con Nicaragua frente a potenciales cambios en la región. Este episodio refleja un claro cambio en la postura diplomática colombiana que enfatiza la coherencia con los valores democráticos en sus vínculos internacionales.