Nueva dirección en el club Unión Vecinal enfrenta deudas y malas condiciones
El club Unión Vecinal ha elegido una nueva comisión directiva después de dos años sin liderazgo. La actual dirección, liderada por Héctor Paredes, describe una situación financiera crítica y unas instalaciones en pésimo estado, lo que pone en riesgo la salud de los niños que asisten al club.

El club Unión Vecinal, ubicado en la provincia de Neuquén, ha elegido recientemente una nueva comisión directiva tras un periodo de vacancia de liderazgo que se extendió por dos años. La asamblea, realizada el 5 de octubre, dio paso a la incorporación de nuevos miembros, quienes asumieron formalmente el 15 de octubre. El proceso electoral había sido reclamado desde febrero por los padres de los niños que utilizan las instalaciones, pero su implementación se vio demorada por la negativa de la anterior comisión.
Desde su asunción, el nuevo presidente, Héctor Paredes, ha destacado los desafíos que enfrenta el club, comenzando por la falta de información sobre los balances y estados contables correspondientes a los años 2024, 2025 y un parcial del 2026. Esta situación generó preocupación y llevó a la nueva comisión a abstenerse de votar los informes financieros, ante la incertidumbre acerca del uso de los fondos en los últimos años.
Además de la complicada situación financiera, Paredes ha informado sobre el alarmante estado de las instalaciones. La directiva encontró una situación crítica en el club: malas condiciones de higiene y múltiples peligros para la salud de los niños y familias que dependen del lugar. En el proceso de limpieza, se retiraron más de ocho camionadas de basura, y se enfrentaron a un entorno lleno de desechos y objetos en estado deplorable, incluidos colchones inadecuados y alimentos vencidos.
Las deudas acumuladas son significativas, alcanzando montos millonarios con proveedores como Calf y Camuzzi, así como seis meses de salarios adeudados a los profesores de la institución. Esta carga financiera ha agregado un nivel de urgencia a las actividades de normalización y limpieza que la nueva comisión se ha comprometido a llevar a cabo.
La actual directiva, al reconocer las condiciones inaceptables en las que se encontraban las instalaciones, ha iniciado también la recuperación de espacios que estaban cerrados y sin uso. En el contexto de esta crisis, se han formado grupos de padres para comenzar a operar un merendero, asegurando el acceso a alimentos a los niños que asisten al club.
Los primeros pasos hacia la reconstrucción del club incluyen arreglos en los baños, que presentaban problemas de salubridad, y la implementación de tareas de mantenimiento en todo el complejo. Estas acciones son fundamentales no solo para mejorar las condiciones físicas del club, sino también para crear un ambiente seguro y acogedor para la comunidad.