Nuevas normativas en Río Negro para la habilitación de piletas
Río Negro implementó reformas en la regulación de natatorios públicos y privados con el fin de mejorar la calidad sanitaria y la seguridad en el uso de piletas. Las nuevas exigencias incluyen la inscripción en un registro provincial y la presencia de guardavidas.

El Consejo Provincial de Salud Pública de Río Negro ha establecido recientes modificaciones en la reglamentación para los natatorios destinados al uso público, semipúblico y terapéutico. Estas medidas buscan asegurar condiciones sanitarias óptimas, principalmente en lo que respecta a la calidad del agua y la higiene en general. En la actualidad, los natatorios deben inscribirse en un registro provincial que ahora incorpora nuevos requisitos a cumplir para su funcionamiento.
Bariloche se destaca como la ciudad con mayor cantidad de piletas, principalmente por la oferta de servicios que proporcionan los hoteles en la región. A pesar de que la habilitación de los natatorios depende de la autoridad provincial, los municipios tienen competencia para otorgar habilitaciones locales, lo que incide en las normativas aplicables en cada jurisdicción.
Dentro de las nuevas regulaciones, se exige que todos los natatorios tengan guardavidas o personal encargado de la vigilancia de los bañistas. En localidades donde no haya guardavidas profesionales, se permitirá la figura de vigilancia alternativa, aumentando así la seguridad en todos los natatorios. También se establecen plazos de hasta cinco años para la adecuación de las instalaciones a fin de garantizar la accesibilidad para personas con movilidad reducida.
Los natatorios que deseen operar deben cumplir con varios requisitos adicionales, como presentar una declaración jurada del personal responsable, contar con un seguro de responsabilidad civil y realizar el pago de aranceles a la Secretaría de Salud Ambiental, además de pasar inspecciones periódicas. También se debe cumplir con estándares específicos de calidad del agua, la cual debe tener un pH entre 6,5 y 8,5.
Este tipo de normativa es esencial para prevenir la transmisión de enfermedades en ambientes acuáticos, un problema significativo en este tipo de instalaciones. Las nuevas exigencias buscan no solo regular el uso comercial de las piletas, sino también proteger la salud de la comunidad y promover buenas prácticas en el uso de espacios recreativos.
Con estas reformas, el gobierno provincial busca fomentar la responsabilidad en la gestión de los natatorios y alentar un ambiente más seguro y saludable para los usuarios. La implementación de estas normativas será clave para la mejora en la calidad de los servicios ofrecidos y en la experiencia de los bañistas en la provincia.
A medida que se avance en la adaptación de las instalaciones, se espera que tanto los propietarios de los natatorios como los usuarios se beneficien de estas decisiones que priorizan la seguridad y la calidad del agua.