Nuevos fármacos para perder peso: ¿cómo funcionan y qué implican?
Recientemente, los medicamentos destinados a la pérdida de peso, como Ozempic, han cobrado protagonismo. Sin embargo, estos fármacos forman parte de un conjunto más diverso de terapias que actúan sobre hormonas intestinales, lo que requiere un enfoque cuidadoso y profesional.

En los últimos meses, fármacos como Ozempic han cobrado una notoriedad notable en la discusión mediática, aunque a menudo se simplifica su función a una solución para la pérdida rápida de peso. Sin embargo, estos medicamentos pertenecen a una clase más amplia y diversa que requiere un análisis más profundo y fundamentado en datos científicos.
Estos tratamientos corresponden a los agonistas del receptor GLP-1 y las terapias duales GLP-1/GIP, las cuales están diseñadas para actuar sobre las hormonas intestinales que regulan el apetito y el metabolismo. Tras la ingesta de alimentos, el intestino libera hormonas que comunican al cerebro la sensación de saciedad, limitando el hambre y regulando los niveles de glucosa en sangre. La industria farmacéutica ha desarrollado moléculas sintéticas que imitan estos procesos naturales, pero con un efecto más prolongado y controlado.
De acuerdo con la doctora Magalí Sánchez, especialista en obesidad y docente en la facultad de Ciencias de la Nutrición, estos fármacos tienen la capacidad de reducir el apetito, aumentar la sensación de saciedad, ralentizar el vaciado gástrico y mejorar el control del metabolismo. Estos beneficios pueden traducirse en una pérdida de peso significativa y en mejoras en la salud cardiometabólica, siempre que su uso sea supervisionado por un profesional médico.
Dentro de este grupo de tratamientos, la semaglutida se encuentra activa como agonista del receptor GLP-1, mientras que la tirzepatida es un agonista dual, actuando sobre ambos receptores. Esta doble acción puede resultar en un mayor efecto en la pérdida de peso y en el control clínico de los pacientes, aunque su uso debe ser adaptado a cada caso.
En Argentina, existen varias presentaciones de estos tratamientos, que pueden estar indicados tanto para la diabetes tipo 2 como para la obesidad. Cada tratamiento no solo varía en su denominación comercial, sino también en la dosis y en objetivos terapéuticos, los cuales deben ser definidos mediante una evaluación médica exhaustiva.
Los medicamentos están recomendados no solo para personas con obesidad, sino también para aquellos con sobrepeso y comorbilidades como diabetes tipo 2, hipertensión, dislipidemias o apnea de sueño. Así, el uso de estos nuevos fármacos se enmarca en una estrategia integral de tratamiento bajo la supervisión adecuada del personal de salud.