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Nuevos hallazgos sobre la dieta de los primeros habitantes de América

Un estudio reciente revela que los primeros pobladores de América basaron su dieta en grandes mamíferos herbívoros, desafiando la idea de una adaptación generalista a diversos recursos.

Por Camila Caruso5 min de lectura
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Nuevos hallazgos sobre la dieta de los primeros habitantes de América

Investigadores argentinos han analizado la dieta de los primeros habitantes de América, revelando que estos grupos, en su mayoría, dependían de la caza de megaherbívoros para su subsistencia. Un trabajo interdisciplinario realizado por científicos del CONICET y varias universidades argentinas se publicó en la revista *Science Advances*, donde se estudió información de 50 sitios arqueológicos que van desde Alaska hasta la Patagonia.

El estudio propone un modelo que contradice la creencia de que estos primeros seres humanos fueron generalistas en su alimentación. Al contrario, los hallazgos sugieren que la mayoría de su energía provenía de grandes animales de más de mil kilos, como el mamut lanudo en Beringia, el mamut de Columbia en América del Norte y los perezosos terrestres gigantes junto con gonfoterios en América del Sur. Este enfoque dirigido hacia la caza de grandes herbívoros proporcionó entre el 83% y el 90% de la energía calórica necesaria para estos grupos humanos.

Según Luciano Prates, investigador del CONICET, estos grandes animales no eran un recurso marginal sino el eje central de su dieta y estrategias de supervivencia. La megafauna era predominante en la biomasa comestible, y su disponibilidad probablemente facilitó la rápida expansión de los humanos a través del continente, avanzando a diferentes ecosistemas antes de que comenzara la extinción de estas especies.

La investigación surgió de la colaboración entre especialistas de distintas universidades y se llevó a cabo en tres conjuntos regionales. Además de los datos de Beringia y América del Norte, el estudio analizó 17 sitios en América del Sur, sumando evidencias que apoyan la idea de que la estrategia de caza de grandes mamíferos permitió un asentamiento más ágil en un entorno diverso y, a menudo, hostil.

La claridad sobre la dieta de los primeros pobladores aporta a la comprensión de la evolución humana en el continente, planteando que el estudio de esta dependencia de la megafauna permite descifrar cómo los humanos se adaptaron en la transformación del ecosistema americano a raíz de la extinción de estas gigantescas especies. La diversificación en sus prácticas alimenticias quedó registrada como un proceso que ocurrió tras la disminución de la megafauna, adaptándose a los recursos que cada nueva región ofrecía.

Este tipo de investigaciones son vitales para el entendimiento no sólo de nuestros ancestros, sino también de cómo las dinámicas de caza y recolección configuraron la economía y la ecología de la Patagonia y otras áreas, marcando la pauta de poblamiento en el continente americano. Provocará sin duda una nueva reflexión sobre el impacto cultural y ecológico actual derivado de esta relación con la naturaleza.

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