Nuevos lineamientos sobre el bono para empleadas domésticas en octubre de 2026
La Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares determinó cambios en la remuneración de las empleadas domésticas a partir de octubre de 2026. Se formaliza la incorporación de parte del bono extraordinario abonado en agosto al salario básico, lo que impactará en los cálculos de aguinaldo y otras remuneraciones.

La Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares (CNTCP) ha establecido cambios significativos en la remuneración de las empleadas domésticas a partir de octubre de 2026. Según la Resolución 6/2026, se aplicará un aumento del 1,7% en los salarios y se absorberá el 50% del bono extraordinario que se había otorgado en agosto. Esto implica que parte de las sumas que antes se daban como pago excepcional se integraran al salario habitual, lo que modifica el costo mínimo del trabajo doméstico en las provincias de Río Negro y Neuquén.
Para entender mejor el impacto de esta medida, es relevante considerar la estructura de los bonos otorgados en agosto. Las empleadas que trabajaban 16 horas semanales o más recibieron un bono de $20.000, mientras que aquellas con jornadas de entre 12 y 16 horas obtuvieron $11.500, y quienes trabajaban menos de 12 horas, $8.000. A partir de noviembre de 2026, se completará la integración del 75% del bono al salario regular, lo que constituirá una parte esencial de su remuneración ordinaria.
Este cambio no solamente afecta el salario mensual de las trabajadoras, sino que también influye en el cálculo de otros beneficios laborales como aguinaldos, vacaciones y antigüedad. La formalización del bono dentro del esquema de salario básico significa que, a partir de ahora, los empleadores deberán ajustar sus previsiones económicas considerando este nuevo costo.
A la vez, se establecen mínimos salariales que regularán las modalidades de contratación. Según la Ley 26.844, para quienes trabajan menos de 24 horas semanales para un mismo empleador, los pagos se realizan de manera proporcional según las horas trabajadas. En contraste, aquellos que cumplen con jornadas de 24 horas o más deben recibir un salario mensual.
Con estos cambios, las estimaciones sobre el costo del trabajo doméstico aumentan, obligando a los empleadores a estar atentos a la reestructuración de sus gastos en esta área. Esta modificación refleja un esfuerzo por parte del Estado para regular y formalizar el trabajo de las empleadas domésticas, un sector clave en la economía, especialmente para muchas familias en el sur argentino.
En resumen, con la consolidación del bono y el aumento salarial, se busca no solo mejorar las condiciones laborales de las empleadas domésticas, sino también asegurar un marco de dignidad y reconocimiento más sólido en un sector que ha enfrentado históricamente desafíos en su regulación e incorporación a la formalidad.