Ocho de cada diez argentinos de clase media y baja no pueden ahorrar
Un reciente estudio indica que el 80% de los argentinos de clase media y baja enfrenta dificultades económicas. Un 40% utiliza tarjetas de crédito para cubrir sus gastos mensuales.

Un informe realizado por la consultora Brain Network ha revelado que el 80% de las personas de clases medias y bajas en Argentina atraviesan tensiones financieras significativas, lo que complica su capacidad para llegar a fin de mes. El estudio, que analizó 450 casos en septiembre de 2026, mostró que el 45% de los encuestados vive con lo justo y el 34% enfrenta un déficit que no le permite cubrir sus gastos. Solo el 22% tiene un manejo estable de sus finanzas, lo que pone de manifiesto la precariedad que afecta a la mayoría.
El informe identifica tres perfiles entre los consultados: el 22% se considera "al día", principalmente jóvenes menores de 30 años. En el centro se encuentran los "malabaristas", que representan el 57% y ajustan constantemente sus gastos, muchas veces porque son trabajadores informales o mayores de 50 años. Por último, el 21% se considera “desbordados”, quienes enfrentan ingresos insuficientes y son más propensos a tener deudas, con un mayor número de mujeres y jubilados en este grupo. Esta segmentación explica la situación de mora en el país, que no alcanza niveles críticos pero que refleja un esfuerzo continuo para saldar deudas.
La tarjeta de crédito se ha convertido en el recurso principal para una gran parte de la población. Un 79% de los encuestados posee al menos una. De estos, el 40% ha recurrido a ellas para cubrir brechas financieras, mientras que otros se ven forzados a recortar gastos (31%) o solicitar ayuda a familiares (23%). Este uso de la tarjeta, que debería ser una herramienta de financiamiento, se ha transformado en un círculo vicioso: algunos encuestados admitieron haber contraído nuevas deudas para saldar otras anteriores.
El impacto de esta situación es notable, ya que el 60% de quienes tienen deudas con bancos han enfrentado problemas de pago en los últimos seis meses, en comparación con el 65% que deben a billeteras virtuales y otros proveedores. Al momento de priorizar sus pagos, el 72% opta por cumplir con los bancos antes que con las fintechs, lo que refleja una desconexión entre lo que esperan del sistema y lo que realmente les ofrece. Un 69% de los consultados estaría dispuesto a aceptar cuotas más bajas a cambio de plazos más largos.
Este panorama ilustra la realidad financiera que afecta a amplios sectores de la población argentina, especialmente en tiempos de inestabilidad económica. La dependencia de la tarjeta de crédito y la precariedad financiera pueden tener repercusiones más profundas en el sostenimiento de las economías familiares en el país, haciendo imprescindible abordar estas problemáticas desde políticas públicas que promuevan la inclusión y estabilidad económica.
La situación de deudas y el uso incrementado de créditos para cubrir otros compromisos podrían dar lugar a una mayor reglamentación en el sector financiero y a iniciativas destinadas a mejorar la salud económica de estos sectores más vulnerables, con el objetivo de fomentar una cultura del ahorro y el manejo responsable de las finanzas.