Pandillas en Haití buscan dominar economía e instituciones
Las pandillas haitianas han ampliado sus operaciones, buscando no solo territorio, sino también controlar instituciones y la economía, advirtieron funcionarios de la ONU.

La situación de violencia e inseguridad en Haití ha escalado de manera alarmante, donde las pandillas ahora buscan controlar no solo territorios, sino también las instituciones y arterias económicas que son esenciales para la vida diaria de los ciudadanos. Esta alerta fue emitida por altos funcionarios de la ONU durante una reunión del Consejo de Seguridad. Los grupos criminales luchan por dominar rutas de transporte, suministro de combustible y distribución de alimentos, estableciendo puestos de control que refuerzan su autoridad y generan ingresos a partir de la población dependiente de sus servicios.
La directora de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, Mónica Juma, destacó que las pandillas han diversificado sus actividades y creado un ecosistema delictivo cada vez más complejo. En áreas donde la presencia del gobierno es escasa, algunas de estas agrupaciones se presentan como protectores de las comunidades, lo que dificulta aún más la delimitación entre la autoridad legítima y la violencia del crimen organizado. Esta confusión erosiona la confianza de la población en las instituciones estatales.
La crisis que enfrenta Haití no solo se limita a las pandillas que operan dentro de sus fronteras. La situación también tiene implicaciones regionales, ya que el país se ha convertido en un punto clave para el tráfico de armas y drogas. Las autoridades han informado que continúan ingresando armas de fuego desde el extranjero y que las redes de narcotráfico utilizan a Haití como centro logístico para el transporte de cocaína hacia el Caribe y más allá. Juma subrayó la necesidad urgente de aumentar los controles fronterizos y la cooperación internacional para frenar el flujo de estos recursos que alimentan a las pandillas.
Las elecciones en Haití, previstas para ser programadas en un futuro cercano, están bajo la constante amenaza de la violencia pandilleril. Desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse en 2021, el país no ha tenido un liderazgo efectivo, lo que complicó aún más el restablecimiento de sus instituciones democráticas. A pesar de los esfuerzos para avanzar con un calendario electoral y la organización de un registro de votantes, las condiciones de seguridad son un obstáculo significativo, como evidencian los recientes ataques en varias regiones del país.
El reclutamiento y la explotación de menores por parte de las pandillas es otra de las trágicas consecuencias que se agravan en este contexto. En 2025, se reportaron miles de violaciones graves contra niños, que no solo se han convertido en víctimas de la violencia, sino que también son utilizados como herramientas por parte de los grupos armados. Con más de la mitad de los integrantes de las pandillas siendo menores, es evidente que la infancia en Haití es tanto una víctima como un recurso en la expansión del crimen organizado.
Las esperanzas de restaurar un sistema judicial que permita procesar a los responsables de estos delitos son bajas sin el apoyo adecuado y los recursos necesarios para que las nuevas unidades judiciales especializadas puedan cumplir con su función. La comunidad internacional juega un papel crucial en proporcionar este respaldo para que Haití pueda enfrentar los desafíos de seguridad y restablecer su estado de derecho formal.