Peligros del clima extremo para pacientes cardíacos en Argentina
Las olas de calor representan un serio peligro para los pacientes con problemas cardíacos, exacerbando riesgos como deshidratación y golpes de calor. Las instituciones médicas advierten sobre la vulnerabilidad de personas mayores y aquellas con insuficiencia cardíaca.

Las olas de calor y el clima extremo han sido señaladas por organizaciones como la American Heart Association y la European Society of Cardiology como elementos que aumentan significativamente el riesgo de complicaciones en pacientes con enfermedades cardíacas durante el verano. Estos episodios de altas temperaturas afectan especialmente a las personas mayores y a quienes ya tienen condiciones cardíacas preexistentes, lo que puede resultar en un incremento de descompensaciones y mortalidad en esta población.
El peligro se debe a la combinación de deshidratación, retención de líquidos y el estrés cardiovascular, que puede provocar desde edemas hasta golpes de calor que pueden ser mortales. Estudios han demostrado que el calor extremo puede llevar al corazón a bombear hasta cuatro veces más sangre por minuto en comparación con climas más templados, lo que plantea un gran desafío para aquellos con corazones debilitados.
La American Heart Association indica que más de 1.200 muertes anuales en Estados Unidos se atribuyen al calor, una cifra que ha ido en aumento, especialmente entre aquellos con enfermedades cardiovasculares. Esto resalta que la enfermedad cardíaca y las altas temperaturas están profundamente interrelacionadas, con un riesgo mayor de arritmias y eventos tromboembólicos en pacientes vulnerables.
Expertos de Harvard han advertido que los mecanismos de adaptación al calor, como la vasodilatación y la sudoración, generan un descenso en la presión arterial y obligan al corazón a trabajar más rápido. La combinación de pérdida de líquidos y el uso de diuréticos en estos pacientes puede generar deshidratación severa o, por el contrario, una peligrosa retención de líquidos.
La European Society of Cardiology ha señalado que el cambio climático aumentará la frecuencia de olas de calor en las próximas décadas, lo que tendrá un impacto desproporcionado en las personas mayores y aquellas que viven en condiciones de pobreza, sin acceso a aire acondicionado o atención médica adecuada. Esta realidad evidencia la desigualdad social en el acceso a la salud y la adaptación frente al clima extremo, recomendando la implementación de sistemas de alerta temprana y ajustes en los protocolos médicos para proteger a los más afectados.
Ante esta situación, la comunidad médica urge a la implementación de campañas de prevención y atención especial para estos grupos vulnerables, enfatizando la importancia de mantenerse hidratado y evitar el esfuerzo físico en las horas de calor intenso. Estas medidas son fundamentales para salvaguardar la salud de quienes enfrentan estos graves riesgos cardíacos en épocas de temperaturas extremas, y deben ser parte integral de la respuesta del sistema de salud ante el cambio climático futuro.