Perú abrirá sus aguas a embarcaciones extranjeras para la pesca de atún
El Ministerio de la Producción de Perú ha decidido modificar su legislación pesquera, permitiendo la pesca de atún por embarcaciones extranjeras en sus aguas jurisdiccionales. Esto busca maximizar el uso de su capacidad pesquera subutilizada en medio de una caída en las capturas nacionales.

El Ministerio de la Producción de Perú ha implementado un proyecto normativo que permitirá, por primera vez, el ingreso de embarcaciones extranjeras para la captura de atún en aguas jurisdiccionales. Mediante la modificación del marco regulatorio, se busca aprovechar mejor la capacidad pesquera que el país tiene asignada por la Comisión Interamericana del Atún Tropical (CIAT), a la cual actualmente solo hace un uso parcial.
En 2024, el desembarque nacional de atún alcanzó solo 3.743 toneladas, uno de los niveles más bajos de la última década. Esto contrasta con la capacidad total de 8.195 metros cúbicos de bodega que reconoce la CIAT. Esta subutilización ha llevado al gobierno peruano a examinar estrategias para revertir la tendencia, dado que el país se encuentra en una situación de importación de aproximadamente 22.600 toneladas métricas de atún congelado anualmente.
El nuevo régimen plantea un mecanismo de préstamos o concesiones de capacidad de pesca, lo que significa que las flotas extranjeras podrán captar parte de la cuota de captura nacional, siempre que al menos la mitad de las capturas sean descargadas y procesadas en plantas locales durante los primeros cinco años de contrato. Posteriormente, este porcentaje será incrementado al 70%. Además, la norma exige que las empresas extranjeras empleen personal peruano a bordo de los buques que operen en el país.
Este enfoque busca no sólo incrementar las capturas, sino también fomentar el desarrollo de la industria pesquera local a través de ingresos adicionales. Se estima que si se logra transferir solo un 30% de la capacidad de bodega actualmente subutilizada, Perú podría sumar unas 2.970 toneladas métricas adicionales de atún, generando ingresos directos de alrededor de 4,3 millones de dólares para la industria local. Las proyecciones sugieren que el aprovechamiento total de esta capacidad podría incluso duplicar o triplicar los volúmenes actuales de desembarque.
Aunque el proyecto no menciona países específicos para la participación en esta nueva modalidad, abre la puerta a cualquier nación interesada que cumpla con las condiciones estipuladas por el Estado peruano. Este cambio es crucial en un contexto donde el país busca fortalecer su autonomía en la producción de atún y disminuir su dependencia de las importaciones, asegurando así una mayor sostenibilidad en el sector pesquero.
En conclusión, la reforma del sistema pesquero peruano pretende no solo optimizar la explotación del atún en aguas nacionales, sino también mejorar las condiciones laborales y económicas de la población vinculada a esta actividad dentro del país, marcando un posible hito en la gestión sostenible de sus recursos marinos.