Perú inicia un nuevo ciclo arancelario tras fallar con Estados Unidos
A partir del 24 de julio, Perú ve incrementados sus aranceles de exportación a Estados Unidos a un 12,5%, tras un intento fallido por parte del gobierno peruano de convencer a la administración Trump de la validez de sus controles sobre el trabajo forzoso.

La reciente imposición de un arancel del 12,5% por parte de Estados Unidos a las exportaciones peruanas marca un panorama desafiante para el comercio exterior del país andino. Esta medida, que afecta a más de la mitad de las exportaciones peruanas, se deriva del incumplimiento de regulaciones que prohíben la importación de productos vinculados al trabajo forzoso, una situación que ha sido motivo de tensión entre ambas naciones.
El Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) salió a minimizar los efectos del nuevo arancel, argumentando que un 45% de las exportaciones hacia EE.UU. están exentas gracias a ciertos acuerdos. Sin embargo, el impacto del nuevo arancel se sentirá fuertemente en el resto de los productos, que anteriormente enfrentaban un gravamen del 10%. Esta escalada es consecuencia de un hallazgo de las autoridades estadounidenses sobre la falta de medidas efectivas en Perú para prevenir la entrada de productos asociados al trabajo forzoso, según un reporte de la Oficina del Representante Comercial de EE.UU.
El gobierno peruano, liderado por la presidenta Keiko Fujimori, se había anticipado a esta situación al enviar a una delegación a Washington D.C. en abril para explicar las acciones tomadas ante el trabajo forzoso, pero su defensa no logró convencer a la administración Trump. Después del fracaso en las negociaciones, Perú se encuentra en una posición incómoda, ya que otros países, como Argentina, mantienen un arancel menor.
En respuesta a esta situación, el Mincetur ha manifestado su intención de cambiar las condiciones actuales. El gobierno peruano está trabajando en un proyecto de ley que prohibiría la importación de bienes producidos, total o parcialmente, mediante trabajo forzoso, que podría mejorar su posición ante Estados Unidos. La aprobación de esta normativa podría constituir un avance significativo en la renegociación de las condiciones arancelarias.
El escenario actual plantea desafíos considerables para el sector exportador de Perú, que depende en gran medida del acceso al mercado estadounidense. Cualquier medida que pueda implementar el gobierno para revertir esta situación será crucial para la estabilidad económica del país. Perú se comprometió a mantener el diálogo con EE.UU. y a seguir trabajando en mejoras legislativas y normativas.
La validación de este nuevo marco regulatorio no será inmediata, pero es un paso necesario para abordar las preocupaciones planteadas por las autoridades estadounidenses y así tratar de suavizar el impacto de los aranceles. Mientras tanto, el Perú debe orientarse hacia un fortalecimiento de sus políticas comerciales y una mejora en su imagen internacional, centrando su atención en la eliminación de prácticas laborales inaceptables.