Potencial de Panamá para impulsar la bioeconomía en sectores económicos y ambientales
Panamá se posiciona como un referente en bioeconomía gracias a su rica biodiversidad y su infraestructura logística. Organismos internacionales resaltan su potencial para generar bienes y empleos sostenibles.

Panamá, con solo el 0,1% de su territorio, alberga aproximadamente el 5% de la biodiversidad mundial, lo que lo convierte en un actor clave en el ámbito de la bioeconomía. Esta bioeconomía implica el uso responsable de recursos biológicos integrando ciencia y tecnología para generar productos sostenibles que atiendan tanto necesidades económicas como ambientales. La ubicación geográfica del país, con acceso a dos océanos y su robusta infraestructura logística, favorecen el desarrollo de cadenas de valor en biotecnología y agricultura sostenible.
La presencia de comunidades indígenas en Panamá es fundamental, ya que conservan conocimientos ancestrales sobre el manejo de la biodiversidad. Estos saberes pueden resultar en el desarrollo de productos farmacéuticos y cosméticos, fomentados por marcos legales como el Protocolo de Nagoya, que promueven el acceso y uso de recursos genéticos. Además, el país cuenta con más de 33 áreas protegidas que facilitan una gestión ambiental participativa y orientada a la sostenibilidad.
La matriz energética de Panamá, que utiliza cerca del 70% de fuentes renovables, principalmente hidroeléctricas, contribuye a la reducción de la huella de carbono del país. Este aspecto es crucial para la promoción de procesos productivos bajos en emisiones, elemento esencial para poder acceder a mercados internacionales que son cada vez más exigentes en cuestiones de sostenibilidad ambiental.
El papel de la logística en esta dinámica es fundamental. El Canal de Panamá y las zonas francas permiten a los productos derivados de la bioeconomía acceder fácilmente a mercados globales. Esto es respaldado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que destaca la capacidad del país para exportar bienes de alto valor agregado, lo que incluye productos como extractos botánicos y tecnologías de agricultura climáticamente inteligente.
La proyección de la bioeconomía hacia el futuro también tiene una significativa implicancia social. La generación de empleo calificado en áreas como la biotecnología y la gestión ambiental ofrece oportunidades para comunidades locales, ayudando así a reducir desigualdades y promoviendo la inclusión. Esto se alinea con las recomendaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que menciona la necesidad de crear cadenas productivas que sean resilientes e inclusivas, sobre todo en áreas rurales.
La creciente demanda internacional de productos naturales y servicios ecosistémicos resalta la urgencia de potenciar la bioeconomía en Panamá. El país se encuentra en una situación privilegiada para captar inversiones que refuercen este sector y establecer alianzas público-privadas que acompañen esta transición hacia una economía más sostenible y respetuosa del medio ambiente. El gobierno panameño ha comenzado a implementar políticas públicas e iniciativas fiscales que favorecen este desarrollo, buscando optimizar su gran riqueza natural.