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Práctica de yoga para mejorar la circulación durante el invierno

El invierno tiende a reducir la circulación sanguínea, afectando la movilidad y concentración. Expertos sugieren posturas de yoga que pueden contrarrestar estos efectos, mejorando el flujo de oxígeno y nutrientes en el cuerpo.

Por Lucila Waicman3 min de lectura
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Práctica de yoga para mejorar la circulación durante el invierno

La llegada del invierno trae consigo una disminución del flujo sanguíneo, especialmente hacia las extremidades, lo que puede impactar negativamente en la movilidad articular y la concentración. Investigaciones recientes han destacado que ciertas posturas de yoga, que involucran flexiones, extensiones e inversiones, son efectivas para facilitar una mejor circulación, ayudando a contrarrestar la rigidez que suele acompañar a los meses más fríos.

Isa Brand, instructora de YogaRenew, ha identificado cuatro posturas accesibles para todos los niveles, que se centran en estimular la circulación y mantener el calor corporal. En particular, la combinación de la postura de zancada baja y la postura de corredor es recomendada para activar la circulación en caderas y piernas. Esta secuencia se realiza mediante un movimiento alterno que se sincroniza con la respiración, haciendo énfasis en la elongación y el flujo desde la parte inferior hacia el corazón.

Otro ejercicio clave es la postura sobre los dedos, o Padangusthasana, que se enfoca en la circulación de los pies y las pantorrillas. Esta postura fortalece la musculatura de las piernas y actúa como una bomba que ayuda en el retorno venoso, especialmente importante en invierno, cuando el frío puede afectar estas áreas del cuerpo más alejadas del corazón.

La postura del puente también se presenta como una opción eficaz. Con esta práctica, se promueve la apertura del pecho y se fortalece la zona lumbar y los glúteos, facilitando una mejor circulación en todo el organismo. Los expertos subrayan que la ejecución controlada de estas posturas, además de fomentar la movilidad, ofrece beneficios para la salud cardiovascular, como la reducción de la presión arterial y el colesterol LDL.

Investigaciones recientes en el ámbito del yoga han validado estos enfoques, sugiriendo que la práctica regular no solo mejora la circulación sanguínea, sino que también tiene efectos positivos sobre varios órganos del cuerpo. Dado que la salud circulatoria es esencial, especialmente durante las bajas temperaturas, incorporar estas posturas puede ser un excelente complemento para el bienestar físico durante el invierno.

En un contexto patagónico, donde las temperaturas durante invierno pueden ser especialmente severas, adoptar estas prácticas puede ser vital para mantener no solo el bienestar físico, sino también el mental. Integrar el yoga en la rutina diaria podría ser una solución accesible y efectiva para mitigar los efectos del frío y promover una buena salud general mientras se disfruta de los beneficios que ofrecen los espacios abiertos y naturales de la región.

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