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Preocupa el avance de una cárcava en el Cerro Chenque hacia la Ruta 3

Un geólogo alertó sobre el riesgo de que un socavón en el Cerro Chenque avance hacia la Ruta 3 de Comodoro Rivadavia. Propone una intervención rápida para evitar daños mayores en la infraestructura vial.

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Preocupa el avance de una cárcava en el Cerro Chenque hacia la Ruta 3

Recientemente, las intensas lluvias en Comodoro Rivadavia han reavivado las preocupaciones sobre el comportamiento geológico de los faldeos del Cerro Chenque, especialmente en la zona conocida como el "cañadón del Infiernillo". Este sector ha visto el desarrollo de una cárcava, resultado del escurrimiento de agua que erosiona el terreno adyacente a la Ruta 3, lo que podría comprometer la seguridad de esta importante vía de comunicación.

El geólogo Néstor Hirtz recomendó una rápida intervención para detener el progresivo deterioro que podría afectar la calzada. Según su análisis, este fenómeno, aunque localizado, representa un riesgo significativo, ya que la erosión en esta área específica podría extenderse hacia la ruta si no se toman medidas adecuadas a tiempo. Hirtz sugirió que la solución a este problema no requiere de grandes obras de infraestructura, sino una respuesta ágil para estabilizar y proteger el sector.

La preocupación sobre la erosión no es nueva. Semanas atrás, se habían reportado socavones y grietas en otros sectores del Cerro Chenque. En particular, en una zona cercana a la intersección de Sarmiento y 9 de Julio, el fenómeno de la erosión también había sido una alerta tras las lluvias recientes. Simultáneamente, el área del Chalet Huergo muestra signos de un avance continuo de la erosión que amenaza con acercarse a la ruta.

Durante una entrevista, Hirtz expuso que el agua proveniente del Cañadón del Infiernillo, al alcanzar la ruta, está socavando el terreno y amenazando con lotear el terraplén. Este tipo de erosión puede tener un efecto dominó que podría extenderse más allá de la cárcel existente si no se actúa de inmediato.

La propuesta del geólogo incluye una serie de acciones técnicas que buscan recomponer el talud afectado, estabilizar el socavón y proteger la zona con gaviones que eviten la pérdida de material. Además, recomendó encauzar el agua que desciende del cañadón mediante sistemas de canalización para evitar que el flujo continúe erosionando el terreno.

Si este problema no se corrige, la situación podría agravarse rápidamente. Hirtz alertó sobre la posibilidad de que se genere erosión retrocedente, un fenómeno donde la erosión puede ir avanzando hacia atrás, afectando cada vez más la estructura del terraplén. Este tipo de daño, aunque puede desarrollarse de manera impredecible, podría producirse tras un número variable de lluvias, poniendo en riesgo, finalmente, la integridad de la ruta.

En conclusión, la rápida actuación ante este problema no solo es recomendable sino necesaria para preservar la infraestructura vial en esta región, que ya enfrenta varios desafíos geológicos complicados relacionados con su geografía y clima.

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