Preocupación en la CNEA por restricciones y posibles despidos en diciembre
La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) enfrenta una situación crítica por la implementación de restricciones y el temor a despidos en diciembre. Los trabajadores del Centro Atómico Bariloche prevén un clima tenso ante la posibilidad de nuevas desvinculaciones en el marco de reestructuraciones laborales.

La situación en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) ha despertado preocupaciones debido a restricciones en el acceso a sus instalaciones y el aumento de controles internos. Carolina Ayala, representante de los trabajadores del Centro Atómico Bariloche, alertó que el clima laboral podría deteriorarse aún más a medida que se acerque diciembre, mes que históricamente viene siendo crítico en esta institución.
Los trabajadores han denunciado que las protestas han disminuido en frecuencia por el desgaste acumulado, pero los reclamos no cesan. Se prevé una movilización programada para el 15 de octubre en defensa de las entidades públicas. Uno de los momentos que generó alarma fue la negativa a permitir el ingreso de Adriana Serquis, lo que plantea interrogantes sobre el acceso a los predios en general, afectando no solo a los empleados, sino también a sus familias y a periodistas que intentan cubrir actividades relacionadas con la CNEA.
Las nuevas políticas de ingreso incluyen el uso de cámaras de reconocimiento facial, lo cual ha sido criticado por los trabajadores como una forma de incrementar la vigilancia y los controles internos en un contexto de crisis presupuestaria. Si bien se requiere un análisis más profundo y un pronunciamiento oficial acerca de la legalidad de estas medidas, su sola implementación ha generado malestar entre el personal.
El clima de incertidumbre se acentúa con la llegada de diciembre, ya que las autoridades esperan ver cuántos trabajadores optan por retiros voluntarios antes de tomar decisiones definitivas sobre los contratos laborales. Se estima que la planificación podría incluir la finalización de contratos y desvinculaciones que, según estimaciones sindicales, podrían superar los 1.500 despidos.
Adicionalmente, hay preocupaciones por situaciones específicas, como las dificultades que han enfrentado algunos empleados en el sector de Pilcaniyeu al tratar de acceder al retiro voluntario. La falta de respuestas de las autoridades a las demandas formales de reunión por parte de ATE solo ha intensificado el descontento.
En medio de este panorama, el sindicato expresó su intención de continuar sus reclamos contra las políticas de reestructuración del Estado nacional, mientras los trabajadores permanecen a la espera de un panorama más claro respecto a sus contratos y la estabilidad laboral en el futuro cercano.
El escenario de incertidumbre y tensión en la CNEA refleja una preocupación urgente entre sus trabajadores, quienes aguardan respuestas que podrían afectar el futuro de la comunidad laboral en sectores claves para la energía atómica en Argentina.