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Preocupación en la industria editorial por posible derogación de la ley del Libro

Un proyecto impulsado por el ministro de Economía busca derogar la ley que establece un precio único de libros, lo que ha generado preocupación en la industria editorial. En 2022, esta normativa ayudó a incrementar el número de librerías en el país, sin generar costo para el Estado.

Por ddeurieta@ambito.com.ar3 min de lectura
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Preocupación en la industria editorial por posible derogación de la ley del Libro

En los últimos días, se ha dado a conocer un borrador de proyecto que propone derogar la ley del Libro, sancionada en 2022, la cual establece un sistema de precio único de venta. Esta iniciativa, que cuenta con el respaldo del ministro de Economía, Federico Sturzenegger, ha encendido alarmas en el ámbito de la industria editorial.

Los representantes del sector librero destacan la importancia de esta normativa, argumentando que gracias a ella, el número de librerías en Argentina se ha triplicado. Este crecimiento es considerado positivo para la promoción de la lectura y la cultura en el país, ya que amplia el acceso a libros en diversas comunidades, especialmente en aquellas donde antes era limitado.

Los críticos de la derogación expresan que la ley no genera gastos para el Estado y que su eliminación podría perjudicar a las pequeñas y medianas librerías, que podrían verse desventajadas frente a las grandes cadenas y plataformas de venta online, que dominan el mercado. Además, resaltan la necesidad de regulaciones que protejan a los comercios locales y a los consumidores, asegurando que los precios no se disparen.

La ley ha sido un instrumento clave en un contexto donde el acceso a la cultura y la literatura se torna fundamental, especialmente en un país como Argentina, donde la producción literaria es rica y variada. En regiones como la Patagonia, donde las distancias son mayores, contar con librerías cercanas es esencial para fomentar el hábito de la lectura.

La industria editorial en Argentina ya enfrenta desafíos significativos, incluidos los problemas económicos y la transición hacia medios digitales. La potencial derogación de esta ley podría colocar a muchas librerías en una situación comprometida, lo que podría llevar a una reducción en la oferta literaria y un menor acceso a libros para la comunidad.

A medida que se lleven a cabo las discusiones sobre esta iniciativa legislativa, el sector se mantiene en alerta, impulsando conversaciones sobre la necesidad de proteger la industria librera y el fomento de políticas que privilegien la diversidad cultural y la democratización del acceso al libro en todo el país. En este contexto, es crucial que la voz de los actores involucrados en la producción y comercialización de libros sea considerada en el debate público.

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