Preocupación por las obras de seguridad en Portezuelo Grande ante posibles crecidas
El legislador Javier Acevedo presentó un proyecto para exigir informes sobre las obras de seguridad en Portezuelo Grande, pendientes desde 2009. La alarma crece ante la posibilidad de una crecida extrema del río Neuquén debido al fenómeno de El Niño.

El legislador de la Coalición Cívica ARI-Cambiemos, Javier Acevedo, ha presentado un pedido para exigir a organismos nacionales y regionales un informe sobre el estado de las obras de seguridad de la presa Portezuelo Grande, en Neuquén. Esta solicitud surge ante la creciente preocupación por el riesgo de crecidas extraordinarias del río Neuquén, especialmente en el contexto del fenómeno climático de El Niño, que se espera que impacte entre 2026 y 2027.
Las obras de seguridad fueron ordenadas por la Corte Suprema de Justicia de la Nación hace más de 17 años, tras una situación crítica en la cuenca que casi deriva en un desastre. Acevedo busca que se esclarezca el grado de cumplimiento de la sentencia de 2009, el avance de los trabajos, el cronograma de las obras y las partidas presupuestarias asignadas, dados los peligros que podría conllevar una crecida significativa.
La preocupación no solo afecta a instancias judiciales, sino que impacta directamente en la población de Río Negro, donde el Alto Valle contiene localidades como Cipolletti, General Roca y Allen. Estas áreas estarían particularmente en riesgo, según un informe técnico del Servicio de la AIC, que advierte sobre las consecuencias potenciales de un aumento en el caudal del río. Se estima que miles de habitantes están expuestos a inundaciones en caso de que ocurran eventos meteorológicos extremos.
En el marco de esta situación, la iniciativa adicionalmente solicita datos al Servicio Meteorológico Nacional respecto a pronósticos y modelos climáticos para la región, lo cual incluiría impactos esperados en las cuencas de los ríos Neuquén y Limay. Asimismo, se busca que la AIC detalle la necesidad de las obras de seguridad pendientes y los posibles efectos de inundaciones inminentes.
El antecedente más relevante de esta preocupación se remonta a junio de 2006, donde la región enfrentó lluvias intensas que pusieron a la presa en una situación crítica, acentuando la necesidad de acciones preventivas. Durante ese evento, el nivel de agua en la presa alcanzó un punto alarmante, a solo centímetros de un posible colapso, lo que llevó a la Corte a dictar la orden de ejecutar obras de seguridad necesarias para la prevención de desastres.
A medida que se aproxima el fenómeno de El Niño, la urgencia de la situación se hace evidente. Acevedo recalca que la falta de avance en las obras no solo pone en riesgo a la población y sus viviendas, sino que también compromete a la producción frutal de la región, una de las actividades económicas más importantes del Alto Valle.