Presupuesto 2027: reducción drástica en educación y cultura
El gobierno nacional presentó un presupuesto para 2027 que implica recortes sustanciales en los ámbitos de educación y cultura, destinando menos del 0,8% del PBI a estos sectores. Expertos advierten que la reducción afectará directamente el funcionamiento de universidades y programas de becas, comprometiendo el futuro educativo del país.

El presupuesto del gobierno nacional para 2027 ha generado preocupación debido a su enfoque en la reducción de la inversión en educación y cultura, que representará menos del 0,8% del producto bruto interno (PBI). Esta cifra se ubica entre los niveles más bajos de los últimos veinte años y revela un recorte del 44% en comparación con el año anterior. Los recortes más pronunciados se observan en las universidades nacionales, que recibirán un 25% menos de financiación, y en las Becas Progresar, que experimentan una disminución impactante del 77%. Además, el presupuesto para la educación técnica y profesional cae de manera alarmante en un 86%, y la inversión en infraestructura y equipamiento se reduce un 93%.
El Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) ha manifestado que se requieren aproximadamente $11 billones para asegurar el funcionamiento adecuado del sistema universitario, mientras que el presupuesto presentado destina un tercio de esta necesitada suma. En el caso de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), se denunció que recibió menos de la mitad del monto solicitado para su operativa, lo que afecta los recursos destinados a hospitales escuela y compromete la atención y formación profesional.
Esta situación de ajuste en la educación no es nueva, ya que desde el inicio de la actual gestión se han tomado decisiones que han perjudicado el financiamiento educativo. Esto incluye la eliminación del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID), la falta de cumplimiento con la Ley de Financiamiento Universitario y la derogación de la normativa que estipulaba un piso del 6% del PBI destinado a educación.
Los especialistas subrayan que cuando se discute un presupuesto, se abordan cuestiones que van más allá de las cifras. La disminución en inversión educativa directamente repercute en los derechos de los ciudadanos, generando menos recursos para las trayectorias educativas y trasladando responsabilidades al sistema provincial. Ante esta situación, se ha propuesto un proyecto de Ley de Financiamiento Educativo que busca alcanzar un 8% del PBI para 2036, resaltando la necesidad de fortalecer el sistema educativo en su conjunto.
Para muchos, garantizar una educación de calidad no puede limitarse a un calendario académico. Es imprescindible reflexionar sobre la relevancia del conocimiento y la formación profesional, además de articular la enseñanza con el mundo laboral. De esta manera, se busca que un título académico vuelva a ser una herramienta valiosa para la vida laboral y personal de los estudiantes, promoviendo un futuro más prometedor.