Previsibilidad, clave del comercio exterior argentino en tiempos inciertos
En un escenario de volatilidad internacional, las empresas argentinas valoran la previsibilidad en sus operaciones de comercio exterior. Esto se traduce en la necesidad de tener información actualizada sobre la ubicación y el estado de sus cargas, así como en la capacidad de respuesta ante imprevistos.

Las empresas argentinas en el ámbito del comercio exterior están cambiando sus prioridades a la hora de seleccionar socios logísticos. En lugar de solo buscar tarifas competitivas, ahora valoran altamente la previsibilidad. Esto implica poder rastrear en tiempo real sus cargas y tener la confianza de que los forwarders brindarán soluciones proactivas ante cualquier eventualidad, especialmente en un contexto internacional caracterizado por la imprevisibilidad.
El 2023 se ha visto afectado por diversas situaciones que han alterado las dinámicas del comercio global, como el cierre de ciertos estrechos que provocó un aumento significativo en los precios del petróleo. A esto se suma la reconfiguración de rutas comerciales, como el cambio en la manera en que se envían vehículos eléctricos desde China, lo que ha impactado directamente en la disponibilidad de espacio de carga. Esto, junto con desastres naturales como tifones, ha generado demoras significativas en los tiempos de tránsito, un factor crítico que los forwarders deben gestionar con información clara y transparente.
Además, las empresas deben ser informadas sobre los cuellos de botella que se presentan tanto en la logística local como internacional. Se ha señalado una escasez de contenedores y buques, situación que acentúa la dificultad de mover cargas de manera eficiente, especialmente considerando que Argentina se encuentra en el extremo sur de América del Sur y tiene un mercado más pequeño, lo que complica aún más la obtención de recursos logísticos.
Dentro de los sectores que muestran una mayor actividad en la actualidad se destaca el de la minería y el gas, junto con industrias relacionadas que requieren servicios logísticos. En contraste, sectores como el automotriz y de productos de consumo muestran un ritmo más lento, reflejando una falta de recuperación del mercado. Las proyecciones para el próximo año ofrecen esperanzas de mejora en estos segmentos, aunque los desafíos logísticos persisten.
Por lo tanto, la relación entre las empresas y sus proveedores de logística debe basarse en la transparencia y una comunicación eficaz para preparar a los clientes ante imprevistos. Este enfoque es fundamental para construir relaciones comerciales duraderas y de confianza, lo que es aún más crucial en un entorno donde la incertidumbre parece ser la nueva norma.