Primera transfusión autóloga a una testigo de Jehová en Río Negro
Río Negro marcó un hito en la medicina al realizar la primera transfusión autóloga a una testigo de Jehová en el país. Esta técnica, que permite a una paciente donar su propia sangre para una cirugía, refleja cambios en las posturas de esta religión respecto al uso de sangre.

En un hecho sin precedentes en Argentina, el Hospital de Cinco Saltos, en Río Negro, llevó a cabo la primera transfusión autóloga en una testigo de Jehová. Esta paciente de 45 años donó su sangre anticipadamente para someterse a una histerectomía programada, una cirugía que generalmente conlleva un riesgo significativo de pérdida hemática. La transfusión, realizada en abril, fue liderada por las enfermeras Zaira Hernández y Rocío Tenconi, quienes destacaron la singularidad del procedimiento.
La transfusión autóloga implica que el paciente utiliza su propia sangre, lo que en este caso fue posible gracias a un cambio en la interpretación de las doctrinas de la religión sobre el uso de sangre. Históricamente, los testigos de Jehová se han opuesto a recibir transfusiones de sangre ajena, pero ante esta situación, la paciente consultó con el Comité de Enlace con los Hospitales de los testigos de Jehová y obtuvo autorización para donar su propia sangre.
La paciente comenzó a indagar sobre la posibilidad de esta donación tras ser informada por su ginecólogo, ya que necesitaba asegurarse de tener una unidad de sangre disponible para su cirugía. La enfermera Zaira Hernández relató que este caso tomó relevancia cuando la paciente cruzó caminos con su ginecólogo en el hospital durante un control, lo que llevó a que la importancia de este hecho fuera reconocida por el personal del hospital.
El historial médico de la paciente y su iniciativa fueron clave para que se concretara la transfusión. Ella gestionó todos los trámites necesarios y se mostró proactiva en buscar información, recibiendo apoyo del equipo médico del hospital durante el proceso. De acuerdo con lo que la enfermera pudo recabar, esta experiencia comenzó a abrir un camino para que otros pacientes de la misma religión consideren la opción de donar su sangre de manera anticipada en futuros procedimientos.
Este hito no solo resalta un avance en tratamientos médicos disponibles para los testigos de Jehová en Argentina, sino que también marca un cambio cultural dentro de la comunidad religiosa, en línea con la medicina moderna. Antes de este acontecimiento, no había registros de transfusiones autólogas realizadas a miembros de esta religión en el país, lo que pone en evidencia la importancia de adaptar la medicina a las creencias de los pacientes.
El caso de esta paciente representa un precedente alentador que podría facilitar el acceso a tratamientos seguros y personalizados, alineados con las convicciones religiosas de los pacientes en el futuro. A medida que la comunidad médica continúa colaborando con instituciones religiosas, es esperable que surjan más casos similares, ampliando la gama de opciones de tratamiento disponibles.