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Prisión domiciliaria para bioquímico de Esquel acusado de cautiverio familiar

La Justicia de Esquel decidió que Miguel Edgardo Battista, un bioquímico de 71 años, cumpla prisión domiciliaria tras ser imputado por privación ilegítima de la libertad. La medida se dio en medio de una investigación que conmocionó a la comunidad local.

Por Mariano Orellano3 min de lectura
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Prisión domiciliaria para bioquímico de Esquel acusado de cautiverio familiar

Un bioquímico de 71 años, Miguel Edgardo Battista, acusado de mantener cautiva a su familia, recibirá prisión domiciliaria en lugar de permanecer en una unidad carcelaria. La decisión fue tomada por un juez tras evaluar la solicitud del Ministerio Público Fiscal, que había pedido el encierro del imputado mientras avanza la investigación por privación ilegítima de la libertad y abandono de persona.

La defensa de Battista argumentó a favor de su arraigo en la región, presentando una vivienda alternativa que garantiza el cumplimiento de las restricciones impuestas por el tribunal. Previamente, Battista estuvo en prisión preventiva durante diez días tras el allanamiento que dio inicio al caso. Ahora, cumplirá la medida de manera domiciliaria bajo supervisión legal.

Este caso ha impactado profundamente en la comunidad de Esquel, especialmente debido a la reputación pública que había construido el acusado durante la pandemia de coronavirus, momento en el cual promocionó un suplemento de alfalfa en entrevistas. Mucha gente lo conocía por su carrera en la investigación científica, lo que acentúa el contraste con las acusaciones actuales que se centran en su conducta dentro de su familia.

Los abogados defensores argumentaron que la situación de sus hijos y las condiciones de salud de su pareja desestiman las afirmaciones sobre un sometimiento forzado. Durante la instrucción judicial, los hijos del imputado ya habían declarado en Cámara Gesell, lo que generó un debate adicional sobre el contexto del caso.

A pesar de la gravedad de los cargos, Balbina, la pareja de Battista, y otros miembros de la familia manifestaron su apoyo a él, lo que ha llevado a el acusado a calificar las acusaciones como una persecución en su contra. En sus declaraciones a medios locales, expresó que recibió contención de sus vecinos durante su tiempo detenido.

El impacto de este hecho se siente no solo a nivel familiar, sino también en la comunidad de Esquel, donde numerosos vecinos han estado al tanto del caso. A medida que avanza la investigación, se espera un seguimiento continuo tanto judicial como por parte de la sociedad.

La resolución de conceder prisión domiciliaria es provisional y estará sujeta al desarrollo de la causa, que sigue generando interés mediático y social. La situación refleja el delicado equilibrio entre los derechos del acusado y la gravedad de las consecuencias de los delitos que se le imputan.

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