ADCDiario

Productor de Allen diversifica su chacra con duraznos y ciruelas

La chacra de Marcelo Sánchez en Allen se especializa en duraznos, pelones y ciruelas, abarcando la mitad de su superficie de 70 hectáreas. Su enfoque en la producción de frutas de carozo responde a una estrategia de diferenciación ante los cambios del mercado. Sánchez, con una trayectoria familiar en la agricultura, busca mejorar la calidad y rentabilidad de sus cultivos.

Por Alan Agustini5 min de lectura
Compartir
Productor de Allen diversifica su chacra con duraznos y ciruelas

Marcelo Sánchez ha llevado adelante una significativa transformación en su producción frutal en Allen, ubicado en el Alto Valle de Río Negro. Con 70 hectáreas de terreno, ha decidido dedicar la mitad de su chacra a la producción de duraznos, pelones y ciruelas, lo que marca un cambio notable en la fruticultura de la región. Este enfoque no solo busca adaptarse a las demandas del mercado, sino también resaltar la calidad de la fruta mediante técnicas de manejo intensivo y la inclusión de variedades específicas.

La historia familiar de Sánchez en la agricultura se remonta a más de un siglo, comenzando con su abuela, Manuela Martínez, quien emigró de España y estableció un tambo. Con el tiempo, la familia fue incorporando cultivos anuales y, más adelante, la fruticultura y la viticultura, aunque la producción de uvas fue declinando. Durante años, el cultivo de peras y manzanas predominó en sus tierras hasta que, finalmente, se tomó la decisión de eliminar la producción de peras, en un giro hacia la especialización en frutas de carozo.

Marcelo, que ha estado vinculado al campo desde su niñez, recuerda haber trabajado en la chacra desde los ocho años, incluso habiendo iniciado una carrera en ingeniería industrial que abandonó en favor de la agricultura. Su dedicación al cultivo de carozos surge de un viaje técnico a Europa a fines de los años 80 que lo inspiró a concentrarse en estos frutos, dejando atrás la horticultura que había practicado antes.

Este cambio se enmarca en un contexto regional donde la diversificación de cultivos se vuelve cada vez más crucial. La fruticultura en la Patagonia ha enfrentado desafíos, incluidos cambios en las preferencias de los consumidores y condiciones climáticas variables. La decisión de Sánchez de pivotar hacia los carozos se ha visto como una oportunidad de diferenciación en un área que tradicionalmente se destaca por la producción de peras y manzanas.

Actualmente, la chacra de Sánchez no solo busca adaptarse a los cambios del mercado, sino mejorar sus márgenes de ingresos al apostar por la calidad de sus productos. La inversión en nuevas variedades y el cuidado en el manejo de los cultivos son parte de su estrategia para mantener la competitividad en un sector que sigue evolucionando.

La producción de frutas de carozo en el Alto Valle, que hasta hace poco era una opción secundaria en comparación con la pera y manzana, comienza a tomar protagonismo. Este giro no solo beneficiará a Sánchez, sino que también puede influir en otros productores de la región, quienes podrían ver en la diversificación una vía hacia el crecimiento y la sostenibilidad.

A medida que se aproxima la temporada de heladas, el manejo adecuado y la elección de variedades se convierten en claves para garantizar una cosecha exitosa. El enfoque innovador de Marcelo Sánchez y su compromiso con la calidad podrían servir como modelo para el futuro de la fruticultura en la Patagonia.

Compartir

Más noticias