Productores de Chubut piden soluciones por ataques de pumas a sus ovejas
Ganaderos de la meseta central de Chubut enfrentan la creciente amenaza de los pumas, que en el último año han causado la muerte de 200 ovejas en un establecimiento familiar. Los productores exigen respuestas por los ataques, que no solo afectan su producción, sino que también ponen en riesgo su sustento económico.

En la meseta central de Chubut, productores ganaderos enfrentan serios problemas debido a la creciente población de pumas que atacan sus rebaños. Liliana Fernández, propietaria del establecimiento Don Ángel, ubica su campo cerca de Gorro Frigio, donde ha perdido unas 200 ovejas por este tipo de depredación en el último año. La situación se ha vuelto crítica y, según su testimonio, otros vecinos también han perdido sus animales, lo que da cuenta de un problema que se extiende más allá de su propiedad.
Los ataques de pumas ocurren a escasa distancia de las casas, incluso dentro de los corrales, lo que ha llevado a los ganaderos a exigir la intervención de las autoridades provinciales y de la Sociedad Rural. Fernández ha expresado su respeto por la vida silvestre, pero cuestiona la falta de atención hacia el sacrificio que implica mantener un rebaño y los costos asociados a su cuidado. La situación genera una gran preocupación entre los productores, quienes sienten que sus derechos no son igualmente protegidos.
La magnitud del problema fue ejemplificada por un incidente reciente donde un puma causó la muerte de 244 capones en un campo de Gastre en un solo ataque. En la meseta chubutense, se estima que hasta el 25% de las pérdidas de las majadas se deben a la depredación de pumas, lo cual representa un serio desafío para la economía local que depende de la ganadería ovina.
Fernández destaca el esfuerzo que significa criar ovejas, un proceso que requiere dedicación durante todo un año, solo para que un puma lo arruine con un ataque. La tristeza y la impotencia son palpables en sus declaraciones, donde resalta la dificultad de mantener la producción ante la ausencia de soluciones efectivas para mitigar este problema. Según ella, el uso de reflectores nocturnos para espantar a los pumas no ha resultado efectivo en su campo, donde las pérdidas continúan creciendo.
La presencia de más pumas en su zona se debe, según los productores, a que están rodeados de campos desocupados, que les ofrecen refugio y facilitan su caza de ganado. La preocupación por el futuro de la ganadería en la meseta es evidente, y estos productores temen que, si la situación no se controla, pronto no quedarán más animales en sus tierras.