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Prófugo con antecedentes de violencia de género se quitó la tobillera

Jonathan Fabián Ulloa, conocido como "el Tanke", es un hombre con un historial violento que se ha convertido en un prófugo tras quitarse la tobillera electrónica. Cuenta con múltiples denuncias por violencia de género, incluyendo intentos de femicidio, y una condena reciente que no impidió que siguiera con su vida habitual mientras su expareja está protegida.

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Prófugo con antecedentes de violencia de género se quitó la tobillera

Jonathan Fabián Ulloa, apodado "el Tanke", se encuentra prófugo tras haber logrado desprenderse de su tobillera electrónica. La Subsecretaría de las Mujeres de Neuquén ha emitido un comunicado alertando sobre el grave riesgo que representa para su expareja, quien actualmente se encuentra bajo custodia policial debido a las reiteradas amenazas y agresiones sufridas.

Ulloa acumula un amplio historial de violencia de género que comenzó a ser documentado en julio de 2025, cuando el Juzgado de Familia, Niñez y Adolescencia N.º 6 dictó medidas de protección para su expareja. Desde esta fecha, se implementó un dispositivo de monitoreo electrónico que fue desactivado por él en las últimas horas, facilitando su fuga.

En la intervención judicial, el Tribunal Superior de Justicia confirmó que Ulloa había sido condenado el 3 de julio de 2026 a dos años de prisión en ejecución condicional por 12 hechos de desobediencia y tres de amenazas. A pesar de los antecedentes, este proceso no se canalizó específicamente bajo la clasificación de intento de femicidio, lo que ha sido objeto de críticas por parte de las autoridades que subrayan la gravedad de los hechos denunciados por la víctima.

Las violaciones a las medidas de restricción han sido constantes, con episodios en los que Ulloa accedió al domicilio de la mujer a pesar de la presencia policial. Según denunciaron las funcionarias, en ocasiones ingresó con un bidón de nafta, generando alarma y temor en su expareja. Este comportamiento reiterado llevó a que el caso fuera derivado al Ministerio Público Fiscal en febrero de 2026.

La creación de medidas cautelares por parte de la justicia fue insuficiente para prevenir que Ulloa continuara con su hostigamiento. Su condena en julio de 2026 no incluyó el encuadre por intento de femicidio, generando controversias sobre la percepción y el tratamiento judicial hacia los casos de violencia de género.

La situación se ha tornado crítica, ya que la mujer sigue enfrentando un elevado riesgo y su protección es prioritaria para las autoridades. El hecho de que Ulloa esté en fuga plantea serios desafíos para su seguridad y para el sistema judicial, que debe encontrar la manera de contener el ciclo de violencia y prevenir futuros incidentes.

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