Proyecciones del dólar para finales de 2026: entre $1.650 y $1.800
Las proyecciones sobre la cotización del dólar mayorista para finales de 2026 sugieren que podría ubicarse entre $1.650 y $1.800. Se advierte de esta situación en un contexto de alta inflación y debate sobre la competitividad.

Los pronósticos económicos para el cierre de 2026 indican que el dólar mayorista puede alcanzar aproximadamente los $1.650, y algunos analistas ya especulan con la posibilidad de que llegue a $1.800. Este escenario se produce en un marco de alta inflación, que se anticipa en torno al 29% para el mismo periodo, lo que genera un desfasaje en la relación entre la cotización de la divisa y los precios internos.
Los estudios realizados por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) mediante el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), junto con el informe de LatinFocus, sugieren que la depreciación del peso ocurrirá a un ritmo más lento que el aumento de la inflación. Este fenómeno ha intensificado la discusión sobre la competitividad de la economía local y ha dirigido la atención hacia el encarecimiento de la producción nacional en términos de dólares, lo cual afecta especialmente a las exportaciones.
El debate sobre el tipo de cambio también ha tomado protagonismo en las declaraciones oficiales. En tal sentido, el vocero presidencial, Adrián Ravier, comentó recientemente que alcanzar un dólar a $1.800 es una posibilidad concreta, una afirmación que ha causado revuelo y contrasta con las estimaciones más conservadoras de los analistas económicos.
Los sectores productivos y exportadores han expresado su preocupación por la continua erosión del margen de rentabilidad que impone un tipo de cambio oficial que no logra seguir el ritmo de la inflación. Esta situación, argumentan, no solo incrementa los costos de producción en moneda dura, sino que también disminuye la competitividad de los productos argentinos en el exterior.
El Gobierno, por su parte, sostiene la necesidad de mantener un ancla cambiaria como medida para controlar la inflación. Sin embargo, la presión desde diversos sectores por la revisión de esta política es constante, dado que afecta de manera negativa la capacidad de competir en mercados internacionales. Este dilema priva a muchas industrias locales de una oportunidad justa de mantenerse competitivas frente a productos importados.
La perspectiva para el segundo semestre de 2026 sugiere ajustes moderados. Los analistas destacan que el retraso del tipo de cambio oficial con respecto a la inflación podría superar los 15 puntos porcentuales, lo que añade tensión a la planificación económica tanto a nivel gubernamental como en el sector privado. Para el mercado, estos cambios implican no solo la necesidad de adaptarse a nuevas realidades, sino también la urgencia de encontrar alternativas para mejorar la competitividad sin sacrificar la estabilidad macroeconómica.