Proyecto de la PUCP busca fortalecer laderas ante el Fenómeno El Niño en Perú
Investigadores de la PUCP buscan estabilizar laderas vulnerables en Perú para proteger a 1,2 millones de personas del impacto del Fenómeno El Niño. El proyecto combina técnicas ancestrales y criterios ambientales en un contexto de riesgo incrementado por el cambio climático.

El Fenómeno El Niño representa una amenaza significativa para aproximadamente 1,2 millones de personas en Perú, de acuerdo con estimaciones del Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) y el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (CENEPRED). Un equipo de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) trabaja en un proyecto que busca recuperar y mejorar la técnica ancestral de las pircas para estabilizar laderas vulnerables e integrar áreas verdes en comunidades que enfrentan un alto riesgo ante desastres naturales.
De acuerdo con el Comité Multisectorial del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN), se espera que El Niño costero se mantenga con una magnitud extraordinaria hasta enero de 2027, incrementando las lluvias en la costa peruana y aumentando el riesgo de inundaciones y deslizamientos de tierra en zonas con pendientes. El proyecto se desarrolló en el contexto de Lima y otras regiones vulnerables, donde los asentamientos sobre laderas son especialmente propensos a estos desastres.
Desde 2018, la profesora e investigadora Sandra Santa Cruz, junto a un equipo multidisciplinario, ha centrado sus esfuerzos en mejorar la técnica de las pircas, que son muros de piedra construidos sin mortero utilizados históricamente para frenar la erosión en terrenos inclinados. El proyecto ha evolucionado desde un enfoque técnico en estructuras de seguridad a uno más integral que abarca la gestión del riesgo y la adaptación al cambio climático.
La investigación incluye simulaciones computacionales, validaciones experimentales y pruebas de laboratorio para identificar modificaciones que refuercen la técnica ancestral sin alterar su esencia constructiva. Uno de los resultados más relevantes fue definir parámetros diferenciados para el reforzamiento de las pircas, teniendo en cuenta la intensidad sísmica de cada zona, lo que implica que las soluciones propuestas son adaptadas al contexto geográfico y a las condiciones del suelo.
Este enfoque busca no solo proteger las estructuras existentes frente a eventos sísmicos y climáticos, sino también fomentar la creación de espacios verdes, contribuyendo así al bienestar de las comunidades afectadas. La iniciativa se presenta como un modelo de adaptación ante la creciente amenaza del cambio climático en la región.
La continuación de este trabajo dependerá de la colaboración entre distintos sectores para financiar y aplicar estas mejoras en las comunidades más vulnerables. La experiencia adquirida a través de este proyecto puede servir de ejemplo para otras naciones en situaciones similares, enfrentando desafíos relevantes del cambio climático y la urbanización descontrolada.