Rafael Grossi avanza en carrera por la ONU, pero aún enfrenta desafíos
Rafael Grossi, actual director del OIEA, mejora su desempeño en la carrera por la Secretaría General de la ONU, pero aún enfrenta dos vetos. La competencia se mantiene abierta con la necesidad de al menos nueve votos favorables para avanzar.

Rafael Grossi, el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y candidato argentino a la Secretaría General de las Naciones Unidas, ha mostrado una mejora en su posición durante la reciente votación informal del Consejo de Seguridad. En esta ocasión, Grossi consiguió ocho votos favorables, lo que representa un avance respecto a la votación anterior, donde había obtenido solo seis respaldos. Sin embargo, el hecho de que reciba dos vetos demuestra que la competencia sigue siendo feroz.
En la sexta ronda de votación, celebrada en Nueva York, Grossi quedó en el segundo lugar, detrás de la exvicepresidenta de Costa Rica, Rebeca Grynspan, quien lideró con nueve apoyos y solo cinco rechazos. La excanciller de Guyana, Carolyn Rodrigues-Birkett, también empató con Grossi, logrando los mismos ocho votos de apoyo y seis en contra. Este contexto revela que la lucha por suceder a António Guterres, cuyo mandato culmina el 31 de diciembre, está lejos de haberse decidido.
Para avanzar en este proceso de selección, se requiere que un candidato obtenga al menos nueve votos entre los 15 miembros del Consejo de Seguridad y que no enfrente el veto de alguna de las cinco potencias permanentes: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y el Reino Unido. A pesar de su reciente éxito, Grossi necesitará aumentar su coacción política si desea ser considerado un candidato viable.
Además, es relevante mencionar que de los ocho apoyos que obtuvo Grossi, dos provinieron de países con poder de veto, lo que podría indicar un cambio en la dinámica del apoyo internacional hacia su candidatura. Esto, sin embargo, todavía no es suficiente para garantizar un camino libre hacia la Secretaría General de la ONU.
El Consejo de Seguridad, una vez que alcance un consenso respecto a un candidato, lo recomendará a la Asamblea General de la ONU, que formalmente realizará la designación del nuevo secretario general. La contienda entre los aspirantes se intensificará a medida que se acerque la fecha límite para elegir al sucesor de Guterres.
En términos de impacto, la selección del nuevo secretario general no solo afectará a la organización internacional, sino que también puede influir en la política exterior de Argentina y en su representación en foros globales. La figura del secretario general es clave para el establecimiento de agendas globales, particularmente en temas de paz y seguridad, áreas donde la visión argentina puede tener un rol significativo.
A medida que el proceso avance, será fundamental observar cómo se desarrollan las negociaciones en torno a los votos y las posibles alianzas que puedan formarse en este complejo entramado político.