Rafael Grossi avanza en su candidatura a la Secretaría General de la ONU
Rafael Grossi, embajador argentino ante la ONU, se posiciona como uno de los principales candidatos para la Secretaría General del organismo. Su avance se registra en un contexto de rivalidad geopolítica entre Estados Unidos y China que complica la elección final.

En el marco del proceso para la sucesión de António Guterres como Secretario General de la ONU, el argentino Rafael Grossi se ha consolidado como un fuerte candidato tras la séptima ronda de votaciones del Consejo de Seguridad. Junto a Rebeca Grynspan, de Costa Rica, los dos se destacan en la preferencia de los miembros del Consejo, con 9 y 11 votos a favor, respectivamente, lo que marca un avance respecto a rondas anteriores.
Sin embargo, los resultados son parte de un escenario más amplio que involucra tensiones geopolíticas entre Estados Unidos y China, lo que ha dificultado un consenso claro. Mientras que Grynspan y Grossi se posicionan como líderes en la contienda, la falta de acuerdo entre estas grandes potencias podría retrasar la definición, que se prevé debe resolverse antes de que finalice 2026.
Dicha competencia incluye otros postulantes, entre ellos la representante de Emiratos Árabes Unidos, Lana Zaki Nusseibeh, quien concluyó en cuarto lugar con solo siete votos. Esta situación evidencia que, a pesar de sus esfuerzos, no logró posicionarse entre los favoritos. Así, la preferencia por un candidato latinoamericano parece ser un consenso entre los países miembros del Consejo, quienes buscan mantener la representación de esta región en un organismo clave en las relaciones internacionales.
La dinámica de votación requiere que el candidato elegido obtenga al menos nueve votos de los quince miembros del Consejo de Seguridad, los cuales están compuesto por cinco permanentes con derecho a veto: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido. Cualquier objeción de estas naciones puede dejar afuera a cualquier candidato, situación que añade una capa de complejidad al proceso electoral.
Las últimas votaciones también revelan que tanto Grossi como Grynspan enfrentaron cuatro votos en contra, aunque no se pudo confirmar si estos correspondían a un veto formal de alguno de los miembros permanentes. La falta de claridad en este punto plantea interrogantes sobre el verdadero apoyo que pueden contar en la próxima ronda.
El futuro de la candidatura de Grossi y su posible dirección hacia la Secretaría General se encuentra, por tanto, entrelazado con las maniobras diplomáticas de las grandes potencias y la necesidad de un entendimiento que permita avanzar en la elección. A medida que se acercan las fechas límites para la definición, el contexto global continuará influyendo fuertemente en las decisiones del Consejo de Seguridad.