Reátegui denuncia crisis en la CONAR y favoritismos en Liga 1 2026
Winston Reátegui, exárbitro y expresidente de la CONAR, denuncia un quiebre significativo entre la Comisión y los árbitros, lo que afecta la transparencia en la liga peruana.

La crisis dentro de la Comisión Nacional de Árbitros (CONAR) del fútbol peruano ha llegado a un punto crítico, según lo afirmado por Winston Reátegui, quien se expresa abiertamente sobre las divisiones internas que afectan la calidad del arbitraje en la Liga 1 2026. Reátegui, exárbitro y expresidente de la CONAR, sostiene que existe un "divorcio total" entre la dirección del organismo y el departamento técnico, lo que ha generado una atmósfera de desconfianza y cuestionamientos entre los jueces de la liga.
El exárbitro menciona que la inconformidad de los árbitros con la gestión de Víctor Hugo Carrillo ha llevado a un conflicto mal manejado, con árbitros manifestando su deseo de que Carrillo no continúe en su cargo, pero sin que se tomen medidas al respecto. Esta desavenencia ha polarizado al cuerpo arbitral, creando un entorno de grupos enfrentados que influye negativamente en las decisiones tomadas durante los partidos.
Reátegui también critica la forma en que se han comunicado los errores y decisiones arbitrales, en particular aquellos relacionados con el uso del sistema de videoarbitraje (VAR). Argumenta que la falta de transparencia y la ausencia de explicaciones adecuadas han alimentado las suspicacias sobre el desempeño de los árbitros, llevándolos a enfrentar un escrutinio público creciente.
Sobre la situación del VAR, destaca incidentes recientes como el partido entre Universitario y ADT en Tarma, donde critica la actuación de Augusto Menéndez, que dejó de lado un penal evidente a pesar de las indicaciones del VAR. Para Reátegui, esta falta de acción resalta el necesitar una gestión más rigurosa y coherente ante los errores cometidos en el campo.
El exárbitro advierte que las luchas internas dentro de la CONAR y la opacidad en la gestión de los errores pueden tener consecuencias duraderas para la percepción pública del arbitraje en Perú. Asegura que la división entre los árbitros no solo plantea interrogantes sobre la transparencia y equidad del deporte, sino que también disminuye la credibilidad del sistema en su totalidad.
A medida que la temporada avanza, el futuro del arbitraje peruano se muestra incierto. La necesidad de reglas claras y una mejora en la comunicación dentro de la CONAR es percibida no solo como un imperativo técnico, sino como un requisito esencial para recuperar la confianza de clubes, jugadores y aficionados. La crisis actual podría obligar a la CONAR a reformular su enfoque y reforzar un marco que garantice la imparcialidad y la calidad en el arbitraje.
En este contexto de tensiones y reclamos, el fútbol peruano se enfrenta a desafíos que requieren no solo soluciones rápidas, sino también un replanteamiento profundo de su estructura arbitral.