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Reconocimiento a Dolores Bozada Paredes, pionera de la salud en Neuquén

Dolores Bozada Paredes, conocida como "Doña Loli", será homenajeada al darle su nombre a la salita de Villa María en Neuquén. Su trayectoria como enfermera y su labor en un contexto crítico marcaron un hito en la salud de la región.

Por Martina Sehmsdorf3 min de lectura
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Reconocimiento a Dolores Bozada Paredes, pionera de la salud en Neuquén

Dolores Bozada Paredes, apodada "Doña Loli", será homenajeada post mortem con la designación de su nombre a la salita de salud en el barrio Villa María, Neuquén. La decisión se tomó tras el esfuerzo de su hija, María del Carmen, y la actual directora del centro de salud, Mónica Navarrete, quienes han luchado por rescatar su historia, aún desconocida para muchos hasta el momento.

Originaria de Marruecos, Dolores nació en 1925 en medio de la guerra del Rif, donde su padre fue desaparecido por el régimen franquista. Esta tragedia familiar la llevó a España, donde desde muy joven se capacitó como peluquera y, más tarde, como enfermera. En 1949, tras casarse, emigró a Argentina, donde primero residió en San Carlos de Bariloche antes de mudarse a Neuquén en 1956, un pueblo en pleno desarrollo con escasos recursos de salud.

Al llegar, Doña Loli asumió múltiples responsabilidades en el área de Asistencia Social y se convirtió en la única enfermera del pueblo. Ante la falta de profesionales, se encargaba de trasladar a los enfermos desde Neuquén a Buenos Aires, enfrentando un viaje que duraba aproximadamente 20 horas en tren. Este rol tenía un componente crucial en la salud pública de una región que aún se encontraba en sus etapas más iniciales de desarrollo.

A lo largo de su trayectoria, Dolores también participó en los primeros vuelos sanitarios de la provincia. Gracias a su dedicación y capacidad para adaptarse a situaciones críticas, se convirtió en un referente para muchas generaciones de profesionales de la salud que le siguieron en la región.

Este homenaje no solo reconoce el invaluable aporte de Doña Loli a la salud neuquina, sino que también resalta el papel de las mujeres en la construcción de la comunidad en un contexto de adversidad. La historia de Dolores, marcada por la resiliencia y el compromiso, es un reflejo de los desafíos que enfrentaron muchas familias en las décadas de 1950 y 1960 en Argentina.

De ahora en más, la salita de Villa María llevará su nombre, asegurando que su legado perdure y sea recordado por las futuras generaciones de profesionales sanitarios y la comunidad en general. Esta designación es un paso más en la visibilización de figuras importantes que, como Doña Loli, contribuyeron a la mejora de la calidad de vida de los habitantes de la región.

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