El legado del Sargento René Meyreles a 25 años de su muerte
Este año se cumplen 25 años del asesinato del Sargento René Meyreles, figura emblemática de la Policía de Río Negro. Su muerte, ocurrida tras intentar frenar un asalto, lo convirtió en un símbolo de valentía y dedicación al servicio comunitario.

Esta semana se conmemoraron 25 años del asesinato del Sargento René Meyreles, un nombre significativo en la historia de la Policía de Río Negro, cuyo fallecimiento resonó en Bariloche el 16 de julio de 2001. Ese día, mientras disfrutaba su tiempo libre con su familia, Meyreles tomó la decisión de intervenir en un asalto a un comercio en la calle Rivadavia, priorizando la vida ajena por sobre la suya, lo que le costó la vida en un acto de heroísmo que lo convirtió en una figura legendaria en la comunidad.
Meyreles tenía 39 años y contaba con 19 años de servicio en la fuerza policial, en la que había desempeñado funciones en distintas unidades, incluyendo la Comisaría Segunda del Centro Cívico y la patrulla del cerro Catedral. La fatalidad llegó cuando observó cómo un repartidor resultó herido en medio del asalto. A pesar de estar fuera de servicio, su instinto y compromiso lo llevaron a actuar: protegió a su familia, pero recibió disparos que finalmente le quitaron la vida. Su hija, Dahiana, que en aquel momento era solo una niña, recuerda la profunda pérdida y el vacío que dejó su padre.
La familia de Meyreles, aunque marcada por el dolor, ha mantenido viva su vocación de servicio. Dahiana se ha dedicado a seguir los pasos de su padre y desde hace once años trabaja en la Unidad de Criminalística de la Policía de Río Negro. Este compromiso es un homenaje a la memoria de su padre, y se encuentra con antiguos compañeros de René que lo evocan con respeto y admiración. Para ella, la presencia del nombre de su padre en el Destacamento 156 de la ruta 40 es una forma de reconocimiento a su dedicación y sacrificio.
Más allá de su trágica muerte, Meyreles es recordado en su barrio, 204 Viviendas, no solo por su acto heroico, sino también por su calidez humana. Era un vecino solidario, un padre presente y un deportista entusiasta, conocido por su generosidad y por compartir momentos con los niños del barrio.
El recuerdo del Sargento Meyreles continúa vivo en la comunidad barilochense, que lo ve como un símbolo de valor y altruismo. Su historia no solo representa un legado policial, sino que también es una lección sobre la importancia de servir y proteger a los demás, independientemente de las circunstancias.