Recuerdos del hijo de Miguel Ángel Pierri sobre el caso Ángeles Rawson
Juan Ignacio Pierri, hijo del abogado Miguel Ángel Pierri, recordó su intervención en vivo que impactó en el caso Ángeles Rawson. A sus seis años, pronunció una frase que se volvió icónica durante la defensa de Jorge Mangeri, condenado por el femicidio.

Más de trece años después de la conmoción causada por el caso Ángeles Rawson, Juan Ignacio Pierri, hijo del abogado defensor Miguel Ángel Pierri, ha rememorado su inesperada participación en una entrevista televisiva a la edad de seis años. En aquel entonces, el abogado defendía a Jorge Mangeri, quien fue posteriormente condenado a cadena perpetua por el femicidio de Ángeles.
El evento tuvo lugar en agosto de 2013, durante el programa Contámelo Todo, conducido por Leo Rosenwasser. En un momento crítico de la charla, el conductor interrogó a Miguel Ángel sobre la inocencia de su defendido, a lo que él respondió afirmativamente. Pero fue en ese instante cuando Juan Ignacio, que no estaba previsto para participar, intervino espontáneamente con la frase: “Pero bolu..., mató a Ángeles”, generando una ola de repercusiones mediáticas.
La afirmación del niño capturó la atención inmediata y cambió el rumbo de la conversación, algo que sorprendió tanto al padre como al conductor del programa. Miguel Ángel Pierri expresó incomodidad y se disculpó al intentar retomar el hilo de la discusión, mientras que Juan Ignacio, visiblemente afectado, se dio cuenta del impacto de sus palabras, explicando que su presencia en el estudio no había sido planificada para participar.
Actualmente, con 19 años, Juan Ignacio reflexionó sobre su intervención en una reciente entrevista, aclarando que su comentario no provenía de conversaciones familiares, sino de lo que había visto en televisión, mencionando a periodistas como Eduardo Feinmann como fuente de información. Ante la pregunta de por qué interrumpió, su respuesta fue sencilla: había escuchado lo que se decía en la tele.
El joven también recordó la conversación que tuvo con su madre tras el incidente, quien le cuestionó sobre su intervención. La respuesta de Juan Ignacio fue clara y directa: su intervención fue simplemente el reflejo de lo que había escuchado, evidenciando la inocencia de un niño atrapado en un contexto mediático complejo.
Este episodio ha marcado no solo la memoria colectiva en relación al caso Ángeles Rawson, sino que también ha influido en la percepción sobre el rol de los menores en situaciones de gran impacto mediático. La historia de su intervención muestra cómo una frase dicha por un niño puede dejar una huella profunda en un caso judicial y en la opinión pública, reflejando los desafíos del entorno en el que se desarrolla la justicia en Argentina.