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Reencuentro entre dos amigas tras décadas en el Centro de Día de AMIA

Dos mujeres del barrio de Devoto, que compartieron su infancia, se reencontraron en el Centro de Día Jofesh de AMIA tras cuatro décadas de separación. Su historia refleja la importancia de la comunidad y la vida social en la tercera edad.

Por Juan Mascardi3 min de lectura
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Reencuentro entre dos amigas tras décadas en el Centro de Día de AMIA

Eugenia Chackiel y Sara Zwierzynski, dos amigas que crecieron en la comunidad judía de Devoto, se reencontraron en el Centro de Día Jofesh de AMIA tras 40 años de separación. Sus vidas tomaron rumbos distintos después de la secundaria, pero su conexión se renovó gracias a las actividades recreativas y terapéuticas que el centro ofrece a las personas mayores. Ahora, a sus 79 y 78 años respectivamente, han hallado en el reencuentro un nuevo sentido de pertenencia y una red de apoyo crucial en esta etapa de sus vidas.

El Centro Jofesh, inaugurado hace 20 años por AMIA, se ha establecido como un lugar clave para mejorar la atención de la población mayor. Ofrece talleres de diversas actividades, desde yoga hasta computación, creando un espacio accesible y diseñado para mantener la autonomía y el bienestar de sus integrantes. Este entorno propicio permite a personas mayores como Eugenia y Sara disfrutar de una vida activa y social, crucial para enfrentar los desafíos del envejecimiento.

Ambas mujeres se conectaron a través de sus recuerdos compartidos de la infancia en el colegio Bialik. Pertenecen a familias de inmigrantes polacos que vivieron en un entorno donde la vida comunitaria era central. Según cuentan, sus hogares eran centros de reunión y colaboración, donde se mantenían vivas las tradiciones judías. Este fuerte sentido de comunidad influyó en su crecimiento personal y cultural, aún en el contexto de múltiples pérdidas y mudanzas que las distanciaron con el tiempo.

El reencuentro no solo trajo nostalgia, sino también la oportunidad de reconstruir una amistad significativa. Sara menciona que, tras las dificultades y el deterioro de su contacto cercano con otros miembros de su infancia, el poder reencontrarse ha sido un regalo inesperado. Con la carga emocional de pérdidas personales, este nuevo capítulo en sus vidas les permite encontrar consuelo y compañía mutuamente.

En el centro, sus días ahora transcurren en un ambiente estimulante y diseñado para fomentar conexiones. Las participantes pueden elegir sus actividades, permitiéndoles explorar nuevos intereses y socializar. A través de talleres de neurociencia, literatura y gimnasia, tanto Sara como Eugenia han podido redescubrirse a sí mismas, encontrando alegría y satisfacción en su día a día, mientras fortalecen su vínculo.

Este caso resalta la importancia de iniciativas como las implementadas por AMIA en la vida de las personas mayores, que no solo buscan la mejora en la calidad de atención, sino también en la calidad de vida social y emocional. La experiencia de Eugenia y Sara muestra cómo los reencuentros a través de programas comunitarios pueden transformar vidas y brindar una nueva perspectiva a la etapa de la adultez.

El reencuentro entre estas amigas, que durante años se sintieron perdidas en sus propias historias, es un recordatorio de la valía de los lazos construidos en la infancia y el potencial que aún existe para fortalecerlos en la madurez, a través del apoyo y de la comunidad.

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