ADCDiario

Reintroducción del coipo en Santa Cruz muestra resultados inesperados

En el noroeste de Santa Cruz, un programa de reintroducción del coipo ha demostrado ser un éxito, superando las expectativas de los investigadores. Ya se han identificado más de 80 individuos, incluyendo nacimientos y nuevos ejemplares, lo que indica una exitosa re-establecimiento de la especie en su hábitat natural.

4 min de lectura
Compartir
Reintroducción del coipo en Santa Cruz muestra resultados inesperados

Un programa destinado a la reintroducción del coipo, un roedor semiacuático nativo de América del Sur, ha comenzado a mostrar resultados muy prometedores en el noroeste de la provincia de Santa Cruz. Este esfuerzo, llevado a cabo en el Parque Patagonia, busca restablecer poblaciones de coipos en áreas donde habían desaparecido. Los primeros ejemplares fueron cuidadosamente trasladados de zonas con poblaciones sanas, logrando así iniciar un proceso de reintegración.

Desde el inicio de la reintroducción, que incluyó la liberación de siete hembras y ocho machos, el monitoreo ha revelado la existencia de más de 80 individuos diferentes. Este número incluye tanto nuevas crías como ejemplares nacidos en el medio silvestre, lo cual es un indicativo del éxito del proyecto. Emanuel Jacquier, miembro del equipo de Parque Patagonia, destacó que los coipos están ocupando nuevos humedales de manera autónoma, sin la necesidad de intervención humana directa, un fenómeno que entusiasma a los investigadores.

Uno de los hallazgos más importantes se produjo a tres kilómetros del sitio original de liberación. Coipos han logrado asentarse en un nuevo juncal donde se realizan tareas de restauración, y por primera vez se registró que algunos de ellos pasaron el invierno en esa zona, algo que no había sido observado anteriormente. Este dato sugiere que la especie se está adaptando favorablemente al ambiente, logrando establecerse nuevamente en hábitats que habían sido deshabitados.

Además, en el río Pinturas, donde se reforzó la población con otros siete ejemplares entre 2023 y 2024, han aparecido nuevos juveniles. Este seguimiento ha ayudado a los investigadores a entender mejor el comportamiento de los coipos, los cuales han mostrado movimientos inesperados: uno de los machos monitoreados llegó a recorrer 32 kilómetros, lo que avanza la idea de que los espacios restaurados deben considerarse como una red de hábitats interconectados.

Por último, el equipo también implementó un corral de presuelta con refugios artificiales para proporcionar una transición más controlada antes de la liberación total. El hecho de que los coipos regresen a estas estructuras durante el invierno es un signo de que están estableciendo vínculos con su nuevo hogar, lo cual es un punto clave para el éxito a largo plazo de este programa de conservación.

Compartir

Más noticias