Reinvención frutal en el Alto Valle: productores de Cipolletti innovan
La fruticultura en el Alto Valle de Río Negro se encuentra en un proceso de transformación impulsado por innovadores productores de Cipolletti. Combinando técnicas tradicionales y modernas, estos emprendedores están diversificando su oferta y optimizando la producción.

El Alto Valle de Río Negro, específicamente Cipolletti, está experimentando una renovación significativa en su sector frutícola. Nuevas generaciones de productores están desafiando las tradiciones establecidas, buscando alternativas para diversificar la producción y agregar valor a sus productos. Familias con larga trayectoria en la actividad están sorprendiendo al mercado con innovaciones que imponen un nuevo rumbo a la fruticultura regional.
Un ejemplo destacado es la familia Olano, con más de un siglo en la fruticultura, que en 2015 decidió reestructurar su producción incorporando almendras, un cultivo poco común en la región. Eduardo Olano, junto a su esposa Helena Pinós, fundó Canelo, una empresa que elabora más de 20 productos derivados de las almendras, incluyendo opciones innovadoras que buscan mitigar la estacionalidad de consumo. La planta, ubicada en un antiguo galpón de tractores, es también un espacio aprovechado para implementar tecnologías sostenibles, como energía solar e inteligencia artificial.
Otros productores, como Eduardo Arter O., quien junto a su hijo Sebastián siguen con el legado familiar en Cuatro Esquinas, también están trabajando para mejorar el eslabón primario. A sus 74 años, Eduardo gestiona 50 hectáreas de peras y manzanas, perseverando en la calidad de su producción. El compromiso con las técnicas modernas y la excelencia en el cultivo se hace presente en cada movimiento en la chacra.
En paralelo, la empresa Tres Ases ha sido pionera en la implementación de un Centro de Climatización Inteligente en Cipolletti, donde la utilización de túneles presurizados permite optimizar la maduración de productos. Su reciente asociación con Tropical Argentina les ha permitido ampliar su oferta con la inclusión de bananas, lo que refuerza la importancia de Cipolletti como un centro logístico clave para la distribución de fruta en la Patagonia.
El ingeniero agrónomo Gustavo Liss ha dado el paso adicional al transformar una chacra desocupada en un exitoso cultivo de uva de mesa, integrando toda la cadena de producción en un solo proceso. Desde 1995, Liss ha demostrado que el uso de tecnología de precisión es esencial para el futuro de la fruticultura en la región.
De este modo, la fruticultura en el Alto Valle de Río Negro no solo se sostiene por la tradición familiar, sino que avanza hacia el futuro con creatividad y tecnología. Estos cambios están posicionando a la región en nuevos mercados y asegurando la sostenibilidad de la actividad en un entorno cada vez más competitivo.