ADCDiario

Renuncia en la Agencia de Turismo de Río Negro expone desafíos persistentes

La renuncia de Diego Piquin a la dirección de la Agencia de Turismo de Río Negro saca a la luz las dificultades históricas en la gestión turística de la provincia. Su salida se produce en un contexto donde se buscan soluciones a problemas administrativos y de financiamiento que han limitado la eficacia de esta entidad creada para dinamizar el sector.

Por Adrian Pecollo5 min de lectura
Compartir
Renuncia en la Agencia de Turismo de Río Negro expone desafíos persistentes

Diego Piquin, director ejecutivo de la Agencia de Turismo de Río Negro (ATUR), anunció su salida del cargo, programada para el 30 de noviembre. Su renuncia está motivada por problemas que han marcado negativamente su gestión y que también reflejan la persistencia de desafíos que enfrenta el sector turístico en la provincia. La ATUR fue establecida con la promesa de mejorar la agilidad en los trámites turísticos, pero su funcionamiento se ha visto condicionado por una fuerte estructura administrativa.

Desde su creación, la ATUR no logró alcanzar la autarquía que prometía, manteniendo ataduras a las reglas de la administración pública, a pesar del financiamiento con recursos públicos. Esto fue motivo de tensiones, especialmente después de que el área de Turismo se transfiriera al ministerio de Desarrollo Productivo, aumentando los requerimientos de información y fiscalización, lo que culminó en la salida de Piquin. Es un ejemplo de cómo las políticas iniciales pueden tornarse problemáticas con el tiempo.

El contexto de la ATUR refleja, en parte, un intento fallido del gobierno provincial para calmar las críticas del sector privado, delegando gran parte de la gestión turística. Aunque con la creación de esta agencia buscaban distanciarse de reclamos, pronto se dieron cuenta de que la regulación alcanzaba límites que debilitaban su funcionamiento. En este sentido, se reconoce la necesidad de modificaciones legales para ajustar sus competencias.

Piquin mencionó la intención de culminar proyectos pendientes y definir el próximo plan turístico para 2027 antes de su partida, lo que evidencia un compromiso privado a pesar de la frustración respecto a su rol. La ATUR tiene acceso a recursos significativos, que en 2026 superan los 7.000 millones de pesos (aproximadamente 4,5 millones de dólares), gracias a impuestos específicos, lo que abre un debate sobre su correcto uso.

Simultáneamente a estos cambios, otro tema urgente en la agenda gubernamental es la transferencia de las rutas nacionales 22 y 151 a la provincia, prevista para el próximo 29 de octubre. Este traspaso solo será parcial, dejando algunas partes bajo contrato y en espera de acuerdos entre el gobierno provincial y las empresas constructoras.

La situación con las rutas es crítica y se anticipa que la provincia deberá asumir la responsabilidad rectora sobre estas infraestructuras. De aquí en adelante, las autoridades provinciales ya no podrán atribuir las demoras en el mantenimiento vial a la gestión nacional, lo que plantea un escenario de mayor exigencia para la administración local respecto a la mejora de las rutas y la infraestructura turística, que necesita urgentemente atenciones.

Compartir

Más noticias