Restauración del brazo Todero: una oportunidad para la costa neuquina
El brazo Todero, un cauce del río Limay cerrado desde los años 70, está en proceso de restauración para combatir las inundaciones en Neuquén. Esta obra está generando un conflicto legal y social entre vecinos y desarrolladores, mientras avanza la construcción de puentes y se gestiona su apertura.

En la ciudad de Neuquén, el brazo Todero, un cauce del río Limay que ha permanecido cerrado durante más de cinco décadas, se encuentra en el centro de una disputa social que involucra a vecinos, desarrolladores y autoridades provinciales. Este desequilibrio ambiental se produjo cuando un propietario privado rellenó el cauce en la década de 1970, lo que eliminó gran parte de los humedales en la zona y ha incrementado los riesgos de inundaciones en la costa neuquina.
La problemática ha estado presente en la ciudad desde hace varios años, con un amparo judicial que se presentó en 2018 y se intensificó durante la pandemia de 2020. Este amparo se relaciona directamente con las obras de desarrollo en la península de Hiroki y el impacto de la construcción sobre el Paseo Costero. Hasta la fecha, se han realizado numerosas denuncias contra desarrolladores que han llevado a cabo loteos en los márgenes del cauce seco, lo que ha motivado a la Defensoría del Pueblo a actuar nuevamente para frenar estas acciones.
Recientemente, se adjudicó la obra destinada a la apertura y saneamiento del brazo Todero a la empresa ARCO SRL, que ya había sido acusada anteriormente de contribuir al taponamiento del humedal. Este trabajo, que comenzó en junio de 2025, ha alcanzado un avance del 87%, y se estima que la inversión necesaria asciende a aproximadamente 6.200 millones de pesos, financiamiento proveniente del Fondo Hídrico Provincial.
Gustavo Pereyra, Defensor del Pueblo, confirmó que la infraestructura vial necesaria, que incluye tres puentes sobre las calles Anaya, Saavedra e Ignacio Rivas, ha sido finalizada. Sin embargo, la reapertura del brazo de agua sigue condicionada a la vigencia del amparo ambiental que persiste en proteger la integridad del ecosistema local. Esto implica que cualquier avance más allá de la infraestructura dependerá de la resolución de este amparo.
El caso del brazo Todero se presenta como un ejemplo emblemático de cómo las intervenciones humanas han afectado los cauces naturales en la Patagonia, y plantea un desafío para el desarrollo urbano sostenible en la región. La actual obra no solo busca restaurar el cauce original, sino también mitigar las inundaciones que afectan a barrios cercanos. Según la perspectiva de la Defensoría, la negociación y el manejo del conflicto podrían determinar el futuro ambiental y social de la costa neuquina.
Con la mudanza de la comunidad y el avance en la obra, el futuro del brazo Todero en el río Limay se convierte en un tema de interés tanto para los vecinos como para los desarrolladores, esperando que la obra culmine con éxito y que se resuelva favorablemente el conflicto existente, posibilitando así su reapertura y la recuperación de los espacios naturales perdidos.