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Restricción horaria de comidas podría ayudar a prevenir demencias

Un reciente estudio revela que concentrar las comidas en un lapso de 8 a 9 horas podría mejorar la salud cerebral, especialmente en mujeres mayores con sobrepeso u obesidad.

Por C. Amanda Osuna5 min de lectura
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Restricción horaria de comidas podría ayudar a prevenir demencias

Un ensayo clínico reciente ha hallado que restringir el tiempo diario para las ingestas de alimentos puede estar asociado con mejoras en funciones cognitivas, particularmente en mujeres mayores con sobrepeso u obesidad. Las participantes fueron divididas en dos grupos: uno mantuvo un horario convencional de 12 horas para comer y el otro limitó su ingesta a un periodo de 8 a 9 horas. Los resultados muestran que, a los seis meses de intervención, quienes redujeron su ventana de alimentación obtuvieron mejores puntuaciones en pruebas de planificación espacial y resolución de problemas.

El estudio, que será presentado en el congreso NUTRITION 2026 de la Sociedad Estadounidense de Nutrición, plantea que la alimentación restringida no solo favorece la pérdida de peso, sino que también puede contribuir a prevenir el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento. Sue Shapses, investigadora principal, destacó que además de perder peso, el dejar de comer algunas horas antes de dormir y comprimir la ingesta alimentaria puede tener efectos positivos en la memoria.

La relevancia de este estudio es mayor considerando el aumento de casos de enfermedad de Alzheimer y demencias en todo el mundo, donde se estima que cada año se registran más de 7 millones de nuevos casos. En España, la situación es crítica, con aproximadamente 800,000 personas afectadas por Alzheimer. Este creciente número de diagnósticos subraya la necesidad de explorar métodos preventivos y de tratamiento, particularmente en poblaciones vulnerables como mujeres y personas con sobrepeso.

Dado que los cambios en la dieta y otros hábitos de vida se han asociado con la salud cerebral, la presente investigación sugiere que un ajuste en los horarios de las comidas podría ser beneficioso. Sin embargo, es significativo aclarar que el estudio es piloto y sugiere la necesidad de investigaciones futuras con un mayor número de participantes para validar sus hallazgos.

Además de evaluar los resultados de la restricción horaria sobre la cognición, los investigadores también planean indagar en los mecanismos biológicos que podrían explicar estos efectos. Éstos incluyen posibles conexiones con ritmos circadianos y factores metabólicos que podrían influir en la función cognitiva. Esta investigación podría ser fundamental en el contexto de un aumento de la esperanza de vida y la necesidad urgente de estrategias efectivas para prevenir demencias en la población mayor.

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