Retraso en la habilitación de los radares de Piedra del Águila
A pesar de haber recibido autorización en septiembre, los nuevos radares en Piedra del Águila no están operativos. La demora se debe a gestiones pendientes entre organismos nacionales que afectan la señalización vial necesaria para su funcionamiento.

Los radares instalados en Piedra del Águila, ubicados en la Ruta Nacional 237, aún no han comenzado a operar a pesar de haber recibido la autorización federal en septiembre y de haber superado satisfactoriamente las pruebas técnicas pertinentes. El intendente de la localidad, Julio Hernández, explicó que la puesta en marcha de estos dispositivos se encuentra bloqueada por un trámite administrativo que involucra a la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) y Vialidad Nacional.
Hernández indicó que el problema radica en la falta de actualización de un convenio de colaboración entre estas dos entidades, lo que está impidiendo avanzar en la señalización vial necesaria para que los radares puedan ser utilizados. Según el intendente, se están llevando a cabo diálogos entre los representantes de ambas organizaciones para desatascar la situación y facilitar el inicio de los controles.
El jefe comunal reafirmó que, aunque los equipos han sido probados y aprobados técnicamente, la falta de señalización impide su activación. Hasta que la ANSV no complete las comunicaciones necesarias y Vialidad Nacional no reciba las autorizaciones correspondientes, no se podrá avanzar en la instalación de los carteles indicativos, ni mucho menos en el funcionamiento de los radares.
La situación ha generado preocupaciones en la localidad, ya que la falta de controles de velocidad puede impactar en la seguridad vial de la zona, considerando que esta ruta es frecuentemente transitada por vehículos de transporte y particulares. La pronta habilitación de los dispositivos es vista como crucial para disminuir accidentes y mejorar la convivencia entre los diversos tipos de tráfico que circulan por allí.
Por el momento, el municipio está en contacto constante con la empresa encargada del suministro de los equipos, así como con representantes de seguridad vial, para evaluar cuánto podría demorar la llegada de las autorizaciones necesarias. Sin embargo, todavía no se ha establecido una fecha clara para el inicio de su funcionamiento, lo que mantiene en un estado de espera tanto a las autoridades locales como a los ciudadanos.
El procedimiento subraya las dificultades burocráticas que pueden surgir en las gestiones entre organismos estatales, un fenómeno que no es ajeno a otras áreas de la administración pública en el país.
La comunidad de Piedra del Águila sigue esperando una pronta resolución para que los radares puedan ser utilizados en beneficio de la seguridad en las rutas.