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Riesgos sanitarios en frutales de pepita por la primavera húmeda en Patagonia

Las condiciones climáticas actuales en la Patagonia, con alta humedad y lluvias, están propiciando un aumento de enfermedades en los cultivos de perales y manzanos. Es fundamental el monitoreo y la implementación de medidas sanitarias para mitigar estos riesgos en las chacras.

Por Miguel Vergara3 min de lectura
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Riesgos sanitarios en frutales de pepita por la primavera húmeda en Patagonia

La primavera de 2026 ha traído consigo abundantes lluvias y altos niveles de humedad en la región patagónica, creando un ambiente propicio para el desarrollo de enfermedades fúngicas en frutales de pepita, como perales y manzanos. Esta situación ha generado preocupación entre los productores, quienes deben adoptar medidas de control y realizar un monitoreo sanitario efectivo para proteger sus cultivos.

En particular, los periodos críticos para los frutales, que comprenden la floración y la caída de pétalos, están siendo afectados por las inclemencias climáticas. Las lluvias frecuentes han incrementado el riesgo de infecciones por hongos, tales como Botrytis y Cladosporium, que pueden causar daños significativos en la calidad de la fruta, con repercusiones que se manifiestan durante la poscosecha mediante podredumbres.

Sumado a esto, las limitaciones operativas en las chacras debido a la elevada humedad del suelo dificultan el acceso de maquinaria y tractores, lo que retardará aún más las tareas fitosanitarias necesarias. Con la imposibilidad de actuar a tiempo, los productores enfrentan un doble reto ante estas condiciones.

La sarna del peral, provocada por el hongo Venturia pyrina, también amenaza a los cultivos en este periodo. La propagación de la enfermedad no solo depende de la cantidad de lluvia, sino también de factores como la temperatura y el tiempo que los tejidos vegetales permanecen en condiciones de humedad.

Frente a esta situación, el INTA Alto Valle, mediante su red de estaciones meteorológicas, elabora boletines fitosanitarios que permiten identificar y comunicar a los productores sobre los niveles de riesgo de infección. Esta información es fundamental para la planificación de intervenciones preventivas y se difunde a través de diferentes plataformas, incluidas redes sociales, favoreciendo así la comunicación con los técnicos agrícolas.

En resumen, el contexto actual en Patagonia exige un enfoque proactivo en el manejo fitosanitario de los frutales de pepita. Los productores deben estar atentos a las condiciones ambientales, la historia sanitaria de sus lotes y realizar un seguimiento constante para decidir las acciones necesarias que protejan sus cultivos y aseguren una producción de calidad.

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