Río Negro asume la gestión del Tren del Valle y de dos rutas nacionales
El Gobierno de la Nación y la provincia de Río Negro han firmado convenios que delegan la gestión operativa del Tren del Valle y las rutas nacionales 22 y 151 en la provincia. Esta medida busca fomentar la inversión privada y mejorar la infraestructura regional.

En un paso significativo para la mejora de la infraestructura en la Patagonia, el Gobierno nacional ha oficializado la decisión de transferir a la provincia de Río Negro la gestión del Tren del Valle, así como el control de las rutas nacionales 22 y 151. El acuerdo fue firmado por el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el ministro de Economía, Luis Caputo, junto al gobernador Alberto Weretilneck. Esta decisión se enmarca dentro de un plan más amplio para descentralizar la administración de las comunicaciones y fomentar la inversión en el sector.
Uno de los aspectos más destacados del convenio es la toma de control del Tren del Valle por parte de Río Negro. Este servicio ferroviario, que conecta la ciudad de Neuquén con Plottier, tendrá a la provincia como responsable de su funcionamiento y de las posibles inversiones necesarias para su modernización. Los usuarios del Alto Valle habían reclamado desde hacía tiempo una mejora en la calidad y continuidad del servicio, que ahora estará bajo control provincial.
En paralelo, la transferencia de las rutas nacionales 22 y 151 representa un cambio significativo en la gestión de 508 kilómetros de corredores viales que son cruciales para el transporte en la región. Río Negro se encargará de la obra, mantenimiento y servicios a los usuarios, aunque la supervisión técnica seguirá bajo la órbita de Vialidad Nacional. Este traspaso será implementado de manera gradual a través de convenios específicos por tramo.
Uno de los puntos claves del acuerdo es la habilitación a Río Negro para que pueda concesionar a privados partes de estas rutas, abriendo la puerta a la implementación de peajes para financiar las obras de mejora. El Gobierno busca así incentivar la inversión privada en la infraestructura provincial, una estrategia que puede tener un impacto positivo en la calidad de las carreteras y servicios en la región.
Este acuerdo refleja una tendencia hacia la descentralización y la búsqueda de nuevas fuentes de financiamiento para obras públicas, especialmente en un contexto donde las provincias necesitan cada vez más autonomía para gestionar sus recursos y necesidades. La Patagonia, con su vasto territorio y demandas específicas de infraestructura, se beneficia de esta iniciativa que promete mejorar la conexión y el transporte en la región.
En los próximos meses, se espera que se formalicen los convenios específicos para el traspaso, donde se definirán los planes de obras y financiamiento. Esto marcará un nuevo capítulo en la gestión de la infraestructura provincial, con el objetivo de garantizar un servicio más eficiente y adaptado a las necesidades de los usuarios.