Río Negro avanza en desarrollo rural y energético con apoyo del BID
La provincia de Río Negro, con más de 750,000 habitantes y extensas áreas rurales, busca un desarrollo equitativo a través de un crédito aprobado por el BID. Esta iniciativa procura mejorar la producción agrícola y ganadera, así como fortalecer el sistema energético para prevenir incendios.

Río Negro, una de las provincias más grandes de Argentina, enfrenta el desafío de integrar su vasto territorio y población diseminada. Con más de 750,000 habitantes distribuidos en más de 200,000 km², se busca un desarrollo que beneficie a todas las regiones sin generar diferencias de acceso a recursos. En este contexto, el gobernador Alberto Weretilneck obtuvo la aprobación de un crédito por parte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que se destinará a obras de riego, electrificación rural y prevención de incendios.
El financiamiento permitirá modernizar más de 30,000 hectáreas de tierras cultivables y optimizar la producción en el Valle Inferior, Valle Medio y Valle Conesa. La intervención busca incrementar la producción ganadera, introduciendo mejoras como el incremento de 40 kilos anuales en el peso de cada ternero y aumentando el rendimiento del cultivo de alfalfa de 12,000 a 20,000 kilos por hectárea. Así, se prevé que la producción de cebollas y avellanas en el Valle Inferior crezca un 10%.
Es relevante recordar que estas obras complementan las estaciones transformadoras y las líneas de alta tensión del sistema eléctrico interconectado Pomona-Solita General Conesa, previamente aprobadas en el Plan Castello de 2017. Al potenciar la infraestructura eléctrica y de riego en la provincia, se refuerza la posición de Río Negro como un importante reservorio agrícola en el país.
Además, en la zona atlántica, proyectos como el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur y el GNL Southern Energy están generando empleo, con más de 3,000 trabajadores, de los cuales el 80% son residentes locales. Este desarrollo se complementa con el creciente potencial turístico de Las Grutas y Playas Doradas, que atraen cada vez más visitantes.
Al observar los rendimientos en el Alto Valle, se destaca una importante mejora en la fruticultura. En la última década, la producción de peras y manzanas ha aumentado de 25,000 a más de 40,000 kilos por hectárea, reafirmando la fuerza identitaria de esta actividad en la provincia.
Por otro lado, en la Línea Sur, el yacimiento de Calcatreu, que ya produjo su primer lingote de oro y plata, emplea actualmente a 220 personas y cuenta con otros 60 proyectos mineros en desarrollo. Si bien se observan ciertos avances, persisten desafíos, como la necesidad de mejorar salarios en el sector privado, incluidos docentes y policías, que aún se encuentran por debajo de expectativas.