Río Negro enfrenta desafíos fiscales y busca capitalizar el potencial de Vaca Muerta
Río Negro atraviesa un momento fiscal complejo, impulsado por fluctuaciones en la coparticipación y la búsqueda de aprovechar el crecimiento de Vaca Muerta. A pesar del aumento en sus ingresos, estos aún dependen en gran medida de recursos nacionales.

La provincia de Río Negro se encuentra en un contexto fiscal desafiante, marcado por la presión en su presupuesto debido a deudas y salarios. Con una dependencia significativa de los recursos que le transfiere la Nación, ha buscado potenciar su recaudación a través de su propia actividad económica, especialmente ante el crecimiento de la zona de Vaca Muerta, donde se desarrolla la explotación de hidrocarburos no convencionales.
Durante dos décadas, los ingresos de Río Negro han mostrado una leve mejora, aunque siguen alineados casi con la media de las provincias del país. En 2025, la provincia recaudó aproximadamente 1.657 millones de dólares, lo que representa solo un tercio de lo que obtuvo su vecina Neuquén, que alberga los principales yacimientos de la región.
Los datos indican que, respecto a su recaudación previa, Río Negro ha experimentado un crecimiento acumulado del 28% desde 2005, cifra que está apenas debajo del crecimiento medio registrado a nivel nacional. Sin embargo, la constitución de sus ingresos es, aún en el presente, muy dependiente de las transferencias federales, que en 2025 representaron el 63% de sus recursos totales, un valor superior al promedio de otras provincias.
Los ingresos propios de Río Negro provienen principalmente de sectores como la fruticultura, el comercio y el turismo. Sin embargo, la fruticultura y la ganadería no contribuyen con Ingresos Brutos en las fases de producción primaria, lo cual limita su capacidad recaudatoria en situaciones climáticas adversas que han afectado al sector, como sequías y granizadas.
Ante caídas en la transferencia de recursos federales, especialmente en períodos de recesión como los vividos entre 2018 y 2019 y nuevamente entre 2024 y principios de 2026, la provincia ha aumentado su presión tributaria provincial. Esto ha llevado a que el nivel de impuestos provinciales pase del 3,8% del PIB en 2005 a un 5,8% del PBG hacia 2024.
No obstante, a pesar de captar parte del crecimiento asociado a la actividad de Vaca Muerta, como en la construcción y servicios logísticos, el verdadero “derrame económico” de esta actividad no se traduce necesariamente en una mayor autonomía de recursos. La dependencia de la extracción y del contexto productivo se mantiene alta, limitando la capacidad del estado provincial para diversificar sus ingresos.