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Robo afecta a odontóloga que trataba a pacientes oncológicos en Comodoro Rivadavia

Un reciente robo en Comodoro Rivadavia privó a la odontóloga Romina Andrian de equipos esenciales que utilizaba para atender a pacientes oncológicos. La profesional, la única especialista en estomatología en la provincia, dedicaba estos recursos a mejorar la calidad de vida de personas tras tratamientos de quimioterapia.

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Robo afecta a odontóloga que trataba a pacientes oncológicos en Comodoro Rivadavia

El martes por la tarde, en la intersección de Necochea y Alem, se registró un robo que afectó a Romina Andrian, una odontóloga con especialización en estomatología. En cuestión de minutos, desaprensivos sustrajeron de su camioneta un bolso y una valija que contenían instrumental médico y aparatos de alta complejidad, incluyendo un láser que Andrian había adquirido con fondos propios.

La odontóloga ha trabajado durante años en el Hospital Regional de Comodoro Rivadavia, donde brinda atención gratuita a pacientes oncológicos, ayudándolos a sobrellevar las complicaciones bucodentales derivadas de la quimioterapia. Su especialización es única en la provincia, donde se enfoca en los tratamientos de lesiones en la boca y la garganta que pueden obstaculizar la alimentación y afectar notablemente la calidad de vida de los pacientes.

Con los equipos robados, que incluyen cámaras intraorales y un dispositivo para la detección de lesiones precoces, Andrian realizaba tratamientos vitales. Resaltó la singularidad de los aparatos, que poseen sistemas de seguridad que impiden su uso por personas no autorizadas. La profesional enfatizó que estos instrumentos no son comunes y requieren de un conocimiento específico para su manejo.

Particularmente, el láser sustraído es uno de los cuatro equipos de su tipo en el país, vital para los tratamientos que realiza en pacientes tras sufrir quimioterapia. Andrian adquirió el láser mediante un crédito bancario en el extranjero y su uso se limitaba a su práctica en el hospital, donde lo ofrecía sin costo a quienes más lo necesitaban.

El impacto de este robo no es solo económico, dado el valor del equipo perdido, sino que pone en riesgo la atención de numerosos pacientes que dependen de esos tratamientos específicos para poder alimentarse correctamente y seguir con sus vidas tras afrontar graves enfermedades. Andrian lamenta que su esfuerzo por ayudar a la comunidad se vea frustrado de esta manera y tiene la esperanza de que el material sustraído pueda ser recuperado.

La situación resalta la necesidad urgente de cuidar y proteger a los profesionales de la salud que trabajan en condiciones desafiantes, especialmente en áreas vulnerables donde su labor puede marcar la diferencia en la vida de personas que enfrentan enfermedades complejas. La comunidad debe unirse para proteger estos recursos esenciales y garantizar que aquellos que ayudan a los demás no sean despojados de su capacidad para hacerlo.

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